En las relaciones entre seres humanos los conflictos de interés son frecuentes. Son implícitos a cualquier vínculo. En medicina no deberían suceder; lamentablemente cada vez son más frecuentes. La ética médica se ocupa de ellos. Se engloban en la relación médico-paciente. Veracidad, privacidad, confidencialidad, ensayos clínicos y fidelidad son temas vinculados al de conflictos de interés.

conflicto

Los conflictos de interés surgen cuando una persona, en lugar de cumplir con lo correcto (lo que marca la ley, lo que dicta la ética) guía sus decisiones para beneficiarse a sí mismo o a un conocido. En medicina los conflictos de interés denuestan la profesión y erosionan la relación con los enfermos. Los médicos que incurren en esa falta lo saben (y si no lo saben, deberían ser informados).

Los pacientes suelen no enterarse de la actitud de su médico en este tipo de conflictos. Una lista, no exhaustiva ni definitiva de algunos conflictos de intereses ilustra el embrollo:

1. Obtener de laboratorios, gabinetes o hospitales dinero u otras prebendas por enviar enfermos.

2. Aceptar remuneraciones económicas de compañías farmacéuticas por promover sus medicamentos.

3. Aceptar incentivos económicos de compañías farmacéuticas por dar pláticas sobre sus medicamentos.

4. Enviar pacientes con colegas no capacitados ni bien entrenados. La amistad no debe prevalecer en el cuidado de los enfermos.

5. Incluir a enfermos en protocolos de investigación aunque no cumplan los requisitos necesarios.

6. Aceptar dinero por reclutar enfermos para protocolos de investigación.

7. Enviar pacientes con colegas en busca de ascenso académico o administrativo.

8. Ser socio o dueño de laboratorios de análisis clínicos u otras instancias –hospitales, gabinetes de rayos X, clínicas de fisioterapia.

Evitar conflictos de interés en medicina requiere fidelidad y honestidad. Si el galeno no cumple con los principios rectores de la ética médica y privilegia sus intereses personales falta a la moral. Los doctores requieren altos estándares éticos de probidad e imparcialidad para evitar conflictos de interés. De no hacerlo contribuyen a erosionar aún más la relación médico-paciente.

Para evitar este tipo de conflictos sería adecuado que los pacientes pudiesen contar con una especia de documento donde el galeno se comprometa a no incurrir, al tratar a su enfermo, en conflictos de interés. Si los enfermos supiesen que sus médicos inciden en esa falta, sin duda, las demandas aumentarían.

 

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