Guillermo de Ockham (1280-1349) fue un filósofo y fraile franciscano. Su idea, “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la más factible” suele utilizarse para explicar que, en situaciones similares, la teoría más simple, y no la más compleja,  tiene más probabilidades de ser la correcta. En lenguaje llano la navaja es clara: La explicación más sencilla es la mejor. En medicina, tal y como lo enseñaron los viejos clínicos, quienes conocían a fondo al paciente, es mejor un diagnóstico para explicar la enfermedad en vez de dos.

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La navaja de Ockham es sabia. Ejercerla en medicina es indispensable. Debido a que la medicina clínica y la relación médico paciente han (casi) desaparecido, repensar lo dicho por Ockham es prudente. Sea por incompetencia o por falta de ética, algunos (¿muchos?) doctores se alejan de la enseñanza de Ockham. Comparto mis  enredos. La medicina moderna no respeta el principio, “En igualdad de condiciones, la explicación más sencilla es la correcta”, por las siguientes sinrazones,

1. Mejor estudiar más al enfermo y solicitar los exámenes necesarios (algunos laboratorios, hospitales y gabinetes de Rayos X ofrecen porcentajes a los médicos).

2. Mejor solicitar interconsultas a colegas para no errar (“yo te mando pacientes, tu me mandas pacientes”).

3. Seguir “a fondo” un resultado no claro de laboratorio o de rayos X con tal de no equivocarse  aunque el resultado nada tenga que ver con la enfermedad (muchas pruebas en medicina o no tienen que ver con el problema del enfermo o pueden aguardar. Estudiar más al enfermo puede conllevar daño. Esos hallazgos se llaman “Incidentalomas”, es decir, resultados inesperados en el estudio del enfermo. El médico avezado y leal al paciente debe decidir qué hacer con esos datos).

4. Hay una relación directamente proporcional entre falta de preparación del médico y el número de exámenes solicitados.

En la medicina privada se atenta contra la ética por falta de lealtad hacia el enfermo, por razones económicas o por amiguismos. Aunque no todos concuerdan con la Navaja de Ockham, en la medicina contemporánea, su mensaje es vigente y correcto.

Adenda: En julio hay vacaciones en la UNAM. Los esperamos, los miembros del Seminario Permanente de Bioética en agosto. Adjuntamos cartel.

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