En el ejercicio de la medicina, la ética del cuidado es central. A partir de algunos textos feministas, la ética podría dividirse en dos: la masculina, avocada a derechos y obligaciones; la femenina, interesada en atender. De acuerdo a la psicóloga Carol Gilligan, las mujeres tienen una “voz del cuidado”, voz empática, no basada en la “primacía y universalidad de los derechos individuales, sino en un fuerte sentido de responsabilidad”. En otros escritos afirma que los hombres tienden a abrazar una ética de justicia y derechos enfocada a resolver conflictos, mientras que las mujeres ejercen una ética enfocada en velar y atender, centrada en las necesidades, la protección y la prevención de daño. La ética del cuidado radica en proteger y ocuparse de otros. Algunos eticistas consideran la compasión como el preludio del cuidado.

compasion

La compasión es una virtud indispensable en el ejercicio de la medicina, cualidad no vinculada con preceptos religiosos. Los médicos y enfermeras que no son compasivos no satisfacen las necesidades de los pacientes. Vulnerabilidad, fragilidad y dependencia(s) son características de las personas enfermas. Esas circunstancias, amén de medicamentos y estudios, requieren compasión y escucha. Transferencia y empatía son fundamentales.

Los enfermos se sienten cobijados cuando se les escucha y entiende, cuando, como dice Gilligan, se les cuida y sus sensaciones y miedos son atendidos. De acuerdo a Beauchamp y Childress, estudiosos de la ética médica, “la compasión es el preludio del cuidado”. Quienes ejercen la medicina priorizando la clínica sobre la tecnología, entienden que la compasión se ocupa del dolor, la discapacidad, el sufrimiento y las miserias de las personas enfermas y no sólo en el diagnóstico definitivo.

Compasión, integridad, discernimiento, fiabilidad y escrupulosidad forman parte de las llamadas virtudes focales. Sin ellas, sin ejercerlas, el médico receta y diagnostica pero no necesariamente cumple. Bien lo dice Chokyi Nyima Rinpoche, lama tibetano: “El budismo define la compasión como el deseo sincero de aliviar el sufrimiento de otra persona. Este deseo de aliviar el dolor de otra persona incluye no sólo su experiencia presente de malestar, sino también la causa del sufrimiento, las razones subyacentes por las que no está bien. Este tipo auténtico de hacer sentir mejor a los demás y de que no sufran es en lo que consiste la compasión”.

 

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