Intitulé el blog previo, Desobediencia y ética: Fromm, ¿dónde estás? En virtud de que me ha sido imposible localizarlo, incluso entre los integrantes del PRI/PAN/PRD/Morena y otros de cuyos nombres no quiero acordarme, pregunto de nuevo,

“Estimado maestro Fromm, ¿cuándo regresa?”.

Copio las primeras líneas de la entrega previa: “No estoy obsesionado con la obediencia. Estoy preocupado e interesado por la obediencia”. De nuevo leo y releo el libro Sobre la desobediencia y otros ensayos (Paidos Studio, México, 1991). La vigencia de algunos libros, como el del ilustre Fromm, es útil por su sabiduría y/o por su pertinencia. El texto en cuestión pervive por ambas razones. El desgobierno imperante en la mayoría de los países del mundo y en México, aviva las idea del gran pensador. Fromm (1900-1980), dice su biografía, se formó y funcionó en varios rubros: sociólogo, humanista, filósofo, demócrata social, psicólogo social, psicoanalista.

Sabía, sabemos de lo que habla: “¿Por qué se inclina tanto el hombre a obedecer y por qué le es tan difícil desobedecer?”. La pregunta de Fromm intimida; incomoda mucho en nuestro México arrasado por el nauseabundo abanico político, PRD/PRI/Morena/PAN (invertí el orden de nuestros ineptos representantes para que no se me acuse de sesgo).

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Concateno la idea de la obediencia/desobediencia con la necesidad de admirar. En el tratado de las Pasiones del alma, René Descartes incluye la admiración. Admirar es necesario: reproducir las acciones y logros de una persona, “ser como él” e imitarlo, indica que la persona admirada cumple, es honesta y ejerce su función con éxito, arropado por ética, compromiso y entrega. Aunque, me apuro a aclarar que hay quienes admiran a políticos –son como ellos- y a narcotraficantes —quieren ser como ellos. Concuerdo con el filósofo y matemático francés y pregunto, ¿por qué no hay desobediencia civil en México si casi no hay político digno de admiración?

Comparto unas ideas del libro de Fromm. Nuevamente las extraigo del capítulo, La desobediencia como problema psicológico y moral:

• Fromm lector de historia: “Según los mitos de hebreos y griegos, la historia humana se inauguró con un acto de desobediencia… Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza…estaban en armonía con ella… todo esto cambió cuando desobedecieron una orden”.

• Fromm psicoanalista, seguidor de la fábula de Adán y Eva: “Al romper vínculos con la tierra y madre, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió de una armonía prehumana y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y libertad”.

• Fromm demócrata social y psicólogo social: “El acto de desobediencia liberó a Adán y a Eva y les abrió los ojos… su acto de desobediencia rompió el vínculo primario con la naturaleza y los transformó en individuos”.

• Fromm, no estoy seguro, ¿eras ateo?: “El ‘pecado original’, lejos de corromper al hombre, lo liberó; fue el comienzo de la historia”.

• Fromm indispensable: ¿por qué no regresas?: “…Si la humanidad se suicida, será porque la gente obedecerá a quienes le ordenen apretar los botones de la muerte; porque obedecerá a las pasiones arcaicas de temor, odio y codicia; porque obedecerá a clisés obsoletos de soberanía estatal y honor nacional”.

• Fromm sociólogo: “… no sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libertad es también la condición de la desobediencia”.

•Fromm iconoclasta: “Hay otra razón por la que es tan difícil atreverse a desobedecer, a decir ‘no’ a la autoridad. Durante la mayor parte de la historia humana la obediencia se identificó con la virtud y la desobediencia con el pecado. La razón es simple: hasta ahora, a lo largo de la mayor parte de la historia, una minoría ha gobernado a la mayoría”.

• Fromm instigador: “Los principios sapere aude y de ómnibus est dubitandum —‘atrévete a usar tu sensatez’ y ‘hay que dudar de todo’— eran características de la capacidad de decir ‘no”.

• Fromm, ¿sabías?, tus ideas son, lamentablemente actuales: “El hombre-organización ha perdido su capacidad de desobedecer, ni siquiera se da cuenta del hecho que obedece”.

• Fromm: tienes razón: “…la obediencia que sólo nace del miedo de la fuerza debe transformarse en otra que surja del corazón del hombre”.

Erich: ¿Dónde estás?, ¿cuándo regresas?

 

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