No es necesario ser médico para saber que la salud es el bien más preciado. Nada compite con ese bien. Tampoco es necesario ser sociólogo, economista o médico para saber que sin premisas indispensables como techo, educación, agua potable y dinero suficiente para comer es casi imposible aspirar a gozar de una buena salud. Y tampoco es indispensable ser religioso, político o empresario para entender que quienes no gozan de salud no pueden acceder al torrente de la vida. Todo lo anterior lo comprende cualquier persona cuyos principios éticos incluyan el derecho a la protección de la salud como un bien crucial, fundamental, sin duda, el más importante.

constitucion

Comparto las últimas actualizaciones de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Transcribo, del Capítulo I, De las Garantías Individuales, el Artículo 4.

Artículo 4.

El varón y la mujer son iguales ante la ley. Ésta protegerá la organización y el desarrollo de la familia (1). *

Toda persona tiene derecho a decidir de manera libre, responsable e informada sobre el número y el esparcimiento de sus hijos (2).

Toda persona tiene derecho a la protección de la salud. La ley definirá las bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud y establecerá la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de salubridad general…(3).

Toda persona tiene derecho a disfrutar de vivienda digna y decorosa. La ley establecerá los instrumentos y apoyos necesarios a fin de alcanzar tal objetivo (4).

Es deber preservar el derecho de los menores a la satisfacción de sus necesidades y a la salud física y mental. La ley determinará los apoyos a los menores, a cargo de las instituciones públicas (5).

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, fue, como se sabe, promulgada el 5 de febrero de 1917. Las últimas actualizaciones se llevaron a cabo éste año. Un siglo media entre una y otra.

En 1920 la población sumaba poco más de 14 millones de personas; en 2017, somos, aproximadamente, 125 millones. Desconozco, no existen cifras oficiales, cuantas personas estaban en situación de pobreza hace un siglo; hoy, más de la mitad de nuestros connacionales son pobres, y de ellos, la mitad pervive en situación de miseria. Uno de los peores binomios para el ser humano, lo he repetido ad nauseam, es ser pobre y enfermo. La pobreza, per se, es una enfermedad.

¿Saldrá México de su atolladero?, ¿curarán los políticos las enfermedades generadas por ellos mismos y que asolan a la población? Los políticos se ufanan con sus logros: tienen esperanza, usufructúan su imaginación. En cambio, la miseria acaba con sus pobres: no es ficción, es realidad. Releer las enmiendas constitucionales, o acudir a la fuente original muestra el divorcio entre oficialismo y realidad.

En busca de neutralidad invito a los lectores a jugar y convertirse en encuestadores. Les propongo calificar del 1 al 10 los cinco incisos correspondientes a las enmiendas, donde uno significa “es mentira” y 10 “es verdad”.

Yo ya califiqué…

 

*Los números son míos.

 

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