La tragedia de los refugiados y de los desplazados no es biológica, es humana. Los refugiados dejan sus hogares para salvar la vida. Lo hacen por problemas humanos: los que tienen Poder y fuerza amenazan y matan a quienes no concuerdan o no son parte de “ellos”. “Ellos”, los del Poder, acaban con “los otros”, los que carecen de él. No se trata de la eugenesia tal y como la conocemos, pero sí de un problema humano mundial que obliga q los refugiados a abandonar todo con tal de subsistir: humanos vs humanos. Humanos vs humanos es sinónimo de “eugenesia social”.

Me adjudico el derecho que confieren el papel vacío y la Palabra: los refugiados representan una forma sui géneris de “eugenesia social”. Entiendo que el término es inadecuado y pocos estarán de acuerdo conmigo, pero, ¿de qué otra forma se explican las matazones del Estado Islámico?, ¿cómo justificar que las cárceles en Estados Unidos estén pobladas por negros e hispanos y poco por anglosajones?, y, ¿cómo se entiende que en las salas de urgencias se atienda al último a los “menos humanos”? El ejercicio de la “eugenesia social” explica esas cuestiones. Un ejemplo.

migrantes

Son múltiples las Actas de Inmigración. La inmensa mayoría de las naciones cuentan con la suya. En Estados Unidos se han promulgado al menos doce documentos. Reproduzco unas líneas de la Immigration Act of 1924. El Acta fue producto de una Ley Federal que “limitaba a 2%, en lugar del 3% permitido años atrás, el número anual de inmigrantes que podrían ser admitidos de cualquier país… la ley se promulgó especialmente para disminuir la inmigración de europeos del Este y sobre todo de africanos y de árabes”. El Acta se diseñó para “preservar el ideal de la homogenización americana”. Si bien un Estado tiene derecho a cerrar sus fronteras, la crisis contemporánea de los refugiados tiene mucho que ver con la colonización y el usufructo que hicieron las naciones ricas en Asia y África, a lo que ni puedo ni quiero dejar de preguntar, ¿cuántos premios Nobel estadounidenses nacieron en el extranjero o son hijos de migrantes?

La eugenesia es un tema que concierne a la ética. Los refugiados, “eugenesia social”, también lo es. Francis Galton —1822-1911—, primo, dato curioso —la vida es ilógica—, de Darwin, propuso un método de intervención social cuya finalidad era mejorar las características de la población. Para lograr su propósito, Galton sugirió que los matrimonios se conformasen por parejas exitosas para así mejorar las características de la prole. Su método recibió el nombre de eugenesia.

El método actual, el que expulsa a los dueños de sus tierras, el que mata a los que heredaron las casas, las casas tapizadas de las historias de los padres y de los abuelos, es un tipo de “eugenesia social”. Ahí están los sesenta o más millones de refugiados, apátridas y desplazados, la mayoría, mujeres y niños —51% tienen menos de 18 años. Ahí está la foto de Aylan Kurdi, el niño sirio muerto cuya imagen conmocionó al mundo, no por diferente —desafortunadamente “demasiados” mueren— sino porque en incontables ocasiones hemos pensado en él: ya sea por la ropita que llevaba encima, por su indefensión, por su pequeñez, porque el mar lo regresó a la tierra, por el dolor del padre, o simplemente porque  Aylan, tan vivo y tan muerto, podría ser nuestro hijo, nuestro nieto, o el vecino tantas veces visto. En las listas de refugiados y desplazados, víctimas de la “eugenesia social”, están colombianos, palestinos, darfureños, afganos, somalíes, sirios, ucranianos, ruandeses, los 65 mil menores hondureños, salvadoreños y guatemaltecos que fueron detenidos por la patrulla fronteriza de Estados Unidos, y los etcéteras…

Galton murió hace más de un siglo. Veremos qué sucede con su idea, la eugenesia. Aunque no es el tema de estas reflexiones, será interesante saber qué nos depara la medicina genómica: ¿buscará, dentro de algunas décadas, mejorar la especie humana? Mientras tanto, las muertes de refugiados y desplazados siguen sembrando las raíces de la eugenesia social, ahora sin comillas. Sobran Galtons: Bashar al-Assad, Otto Pérez Molina, Vladimir Putin, Benjamin Netanyahu, Xi Jinping, Kim Jong-un, y, otra vez, etcétera…

 

Compartir