Antes de 2020 transcurrieron 2019 años.
En 2020 habitan la Tierra 7 600 millones de personas.
El Banco Mundial calcula que 3 500 millones viven con menos de 5 dólares per capita al día (modifico viven por perviven).
Es difícil pensar qué sucederá si en las décadas venideras las distancias entre los habitantes de Primera Clase y los de Otras Clases se mantienen o empeoran. Primera Clase y Otras Clases no son términos despectivos ni ionesquianos, son reales.
Las diferencias son alarmantes. Sus consecuencias lo son más. Las fundamentales son hambre, pobreza, explotación de la Tierra e incontables (INCONTABLES) muertes a destiempo en las naciones pobres.

Ilustración: Estelí Meza
En 2020 y 2019 años antes, los responsables fundamentales de las diferencias fueron los ministros religiosos. En vez de fomentar la rebelión fomentaban el amor hacia Dios y las virtudes del mundo posterior a la muerte. En los últimos siglos, a los religiosos, se han agregado políticos y los dueños del dinero. Los ministros religiosos, de todos los credos, son doblemente responsables: por lo que no hacen y por lo que hacen. Ser cómplices de políticos y grandes empresarios y guardar silencio es parte de su credo. Las principales enfermedades de nuestra especie se asocian al poder omnímodo y en algunos sitios in crescendo de las religiones.
Richard Dawkins, afamado biólogo y azote de las religiones resume en pocas palabras los párrafos previos. Dos ideas. Al referirse a la enseñanza sentencia, “No eduquen en dioses ni hadas”. Al cavilar sobre la situación del mundo, acota, “Es perverso instruir a los niños en falsedades”.
Pronto será 2021. Antes habrán transcurrido 2020 años.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Estimados lectores. El blog pide paz unas semanas. Tiene razón. Demasiada miseria por todas partes. El silencio no aminora la desazón pero ayuda: al menos a quien escribe y quizás a algunos lectores. Buen año próximo, o más bien, mejor año.
Las virtudes del mundo deberían de ser en vida ,doctor ,esa debería de ser la enseñanza,ojala haya esperanza en los niños , ojalá …
gracias por su blog semanal, merecida paz.
mejor año¡
Gracias Claudia, en efecto, repasar y enseñar todo lo concerniente con el mundo de las virtudes sería muy benéfico. Pero, pero…, el mundo está «muy desbocado» y no creo que será posible domarlo.
Saludos afectuosos,
Arnoldo
La pobreza es un estigma del que no se habla: conozco una familia dividida en pobres y ricos, los ricos – la minoría- le retiraron la palabra a la mayoría, no es la historia de Caín y Abel, es otra historia. Clasismo y racismo en la sociedad van de la mano y a veces también en familia. Es interesante la historia de la llamad «generación perdida». La palabra felicidad no ha desaparecido de RAE, así que felices vacaciones y gracias por su atención.
Saul:
De acuerdo a su idea, si la Rae no ha borrado la palabra felicidad, infiero que ni la RAE ni la palabra está equivocada. Digamos, es vigente. Búsquemps, además de en la mente de AMLO y de TRUMP donde pervive la felicidad.
Gracias de nuevo,
Arnoldo Kraus
Buena tarde, Doctor Kraus.
Soy estudiante de la UNAM de la carrera Enseñanza de Ingles como Lengua extranjera.
Me encuentro realizando un proyecto acerca de su obra ‘Decir adiós, decirse adiós’ y me encantaría realizarle una serie de preguntas acerca de la misma. Y puesto que este fue el único medio que encontré para ponerme en contacto con usted, me sentiría muy honrado de recibir una respuesta de su parte.
Gracias por su atención.
Buenas noches David:
Si gustas, escribe por esta vía y dame tu correo.
Te busco.
Gracias,
Arnoldo
Buena tarde, Doctor Kraus.
Primeramente, gracias por la respuesta. Así mismo, mi correo es el siguiente: 315284083@pcpuma.acatlan.unam.mx
Espero con entusiasmo su mensaje.
Gracias nuevamente.
Hola David, te mandé correo.
Saludos,
Arnoldo
Gracias por el mensaje, Doctor Kraus.
Le pido una disculpa por mi respuesta tardía. Espero aún pueda ayudarme con mi proyecto,
Gracias por su atención, David Hernandez.
Una delicia leerlo doctor, necesitamos voces como la suya: sensatas, lógicas e independientes. La tasa de creyentes para todas las religiones va a la baja y hay gran escepticismo en la capacidad de los gobiernos para garantizar el bienestar común y solventar problemas públicos.
Coincido en que no debemos reproducir falacias, pero cómo le hacemos para contar con un sistema que comunique valores, que promueva la solidaridad, que nos apoye emocionalmente frente al sufrimiento, que evite el aislamiento físico que promueven las nuevas tecnologías (claramente no en épocas COVID). Si ya nadie compensará las miserias terrenales, tendríamos que cambiar la naturaleza humana conformada a través de miles de millones de años de evolución
Gracias Cynthia por tu comentario, profundo e inteligente. Duele decirlo y más aceptarlo pero nuestra especie es absolutamente contumaz y, me temo, que Kant, el nunca viejo Kant tenía razón cuando afirmaba que el Mal está determinado ontogénicamente. En algunas ocasiones he jugado con la hipótesis de que en el futuro los genetistas descubrirán el (o los ) gen del Mal.
Mil gracias por tu tiempo,
Arnoldo