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Arte y cultura: ¿cómo contagiarlas?

Ignoro cuánto ha invertido la humanidad en todos los ámbitos de la cultura, el arte y actividades afines. Poesía, cine, dibujo, pintura, literatura, música, arquitectura, ballet, diseño, fotografía, cerámica, filosofía, artesanía y escultura conforman un universo inmenso. Quienes laudan esas actividades, yo entre ellos, amén del placer innato de las letras o de los cuerpos en movimiento, suelen decir que son un antídoto contra los sucesos desagradables de cualquier sociedad. Difícil negar ese concepto. Difícil afirmar que sea veraz. El antagonismo de las frases previas no es cantinflesco, denota la situación del mundo contemporáneo y la incertidumbre, a nivel global, y personal, de sus efectos positivos.

Ilustración: Alberto Caudillo
Ilustración: Alberto Caudillo

Homo homini lupus es una locución latina repetida incontables veces. Se usa cuando el motto son acciones humanas negativas producidas por otros humanos. “El hombre es el lobo del hombre”, o bien, “el hombre es un lobo para el hombre”, es una vieja idea en el tiempo, vigente en el presente, acuñada por Plauto (254-184 a. C.) en su obra Asinaria, de donde leo, Lupus est homo homini, non homo, quom qualis sit non novit (“Lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro”). Hoy, enterrado Plauto y miles de otros plautos, somos testigos de las acciones de incontables lobos humanos disfrazados de seres humanos y del cruel presente y destino de los otros, los de Plauto, Lévinas y Dostoievski. La frase, bienvenida por real, merece una acotación: insulta a los lobos.

¿Han fracasado las artes, la cultura, la creación? Entre una miríada de ejemplos, comparto uno. León Ginzburg fue un judío ruso, nacido en 1909, cuyos padres emigraron a Italia. Dedicó su vida a promover diversos saberes y fundó la revista Cultura. Devoto del conocimiento le apostó al conocimiento y a la sabiduría; transmitir la cultura europea fue una de sus metas… Cuando Mussolini llegó al poder exigió que todos los maestros se unieran a su causa y firmaran una carta de lealtad. De los 1100 maestros sólo diez, Ginzburg entre ellos, se negaron a firmar. Tras unirse a la Resistencia italiana fue detenido, arrestado y deportado. Al ser derrocado Mussolini, regresó a Roma. Sobrevivió al fascismo italiano pero no al nazismo: fue capturado por los alemanes/nazis quienes lo torturaron a muerte. Falleció cuando tenía 35 años.

La Europa actual alberga numerosas acciones cuyo hálito fascista recuerda la historia de Ginzburg. Sobre todo en Polonia y Hungría, sin descontar el ascenso de diversos partidos neonazis en Alemania, Francia, Países Bajos, España, Rusia, Dinamarca, Inglaterra, donde el fascismo avanza y destruye. Su poder choca con frecuencia con el Parlamento Europeo; hasta ahora, los representantes europeos pierden las batallas contra los fachas.

Las acciones y agresiones de los ultras actuales no son como las de los fascismos y racismos de mediados del siglo pasado. No lo son pero algunas acciones recuerdan esos tiempos. No lo son pero el mundo de hoy “debería” tener menos enfermedades. Después de Ginzburg, la humanidad ha acabado con muchos más ginzburgs que con personeros tipo mussolinis, hitlers, ceaucescus o karadzics.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

2 comentarios en “Arte y cultura: ¿cómo contagiarlas?

  1. No tengo claridad, pero me acordaba de una frase que esta en la película El Tercer Hombre. Harry Lime (Orson Welles) dice <>. En la tiranía florece el gran arte, parece decirnos, y en la democracia la mediocridad. Como buen escéptico, creo que el gran arte se ha degradado en la democracia, pero lo confieso prefiero el aburrimiento.

  2. Excelente ensayo que nos hace reflexionar sobre el rubro, buena y conmovedora ejemplificación sobre el desprecio a los hombres cultos que trabajan por el aprendizaje y la enseñanza. Debemos valorar y apoyar la difusión y reproducción del arte y la cultura pero falta el remate ¿cómo contagiarnos, cómo esparcirlos, cultivarlos en nuestra sociedad? No solo con exposiciones plásticas ni presentaciones de libros, hay que adentrarnos más con talleres de todo tipo en las colonias, en los centros comerciales o en los parques llevando también pequeños grupos de teatro o de artesanía etc sobretodo con los alumnos que ya germinan y se desempeñan en estos hermosos y nobles oficios todavía sin valorarse lo suficiente.

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