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Autocrítica

Ignoro, tampoco es indispensable saberlo, cuándo empieza a ejercerse la autocrítica, ¿en la infancia?, ¿durante la juventud? En el mismo sentido —el de ignorar—, tampoco sé, y no es crucial para este breve texto saber, si ese ejercicio se lleva a cabo con la misma frecuencia y tenacidad entre los grupos adinerados y pobres. Inquietud similar sería conocer si los animales la llevan a cabo y cómo lo hacen. Supongo, tampoco he leído estudios al respecto, si existe una relación paralela entre quienes poseen “estudios superiores” y los que no tuvieron la oportunidad de acceder a la Universidad.

Ahora no supongo, afirmo: la autocrítica debería ser materia personal. Saber quién es uno, conocer las fortalezas y las debilidades propias, comprender aciertos y reconocer pifias, entender los significados de los límites personales y no ejercer acciones cuando no se cuente con los elementos suficientes para cumplirlas son algunas de las bases de la autocrítica. Si se llevasen a cabo, individuo y sociedad se fortalecen.

Ilustración: Ros

Escribí: “la autocrítica debería ser materia personal”. Si dicha actividad se cumpliese la comunidad mejoraría: habría menos yerros individuales y quienes la ejerciesen tendrían autoridad —ética para recriminar a quienes, por contumacia, ignorancia o comodidad los repitiesen.

Óptimo sería que existiese una materia familiar, escolar, social y amistosa dedicada a fomentar la autocrítica. La sociedad no curaría, absurdo pensarlo, pero, quizás, habría menos atropellos, menos arbitrariedades, menos estupideces, menos desaciertos y muchos otros menos, todos negativos. Soñar, dicen, es gratuito.

 

Arnoldo Kraus
Profesor, Facultad de Medicina, UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

6 comentarios en “Autocrítica

  1. Si realmente tuviéramos autocrítica evitaríamos tratar de cambiar los pensamientos y la vida de los demás lo cual se deriva de un enorme ego. A veces queremos que lo otros se comporten de acuerdo a nuestros patrones. Xavier Guix dice, que si realmente deseas ayudar a alguien » ponte en sus zapatos pero quítate los tuyos» me gusta esa idea

    1. Gracias por tu comentario Gabriela,
      En efecto, la autocrítica favorecería un sinnúmero de situaciones, sociales, amistosas, hacia la Tierra, con la familia, etcétera. Ese espacio requiere humildad, cualidad poco común en nuestro tiempo. La idea de Guix, simple y profunda, representa lo dicho.
      Gran abrazo,
      Arnoldo

  2. Gracias Ilana, concordamos: la autocrítica te permite valorar sucesos menores y mayores. Loe menores suelen pasar desapercibidos y poco caso se les hace, hasta, convertirse en mayores.
    Gracias de nuevo,
    Kraus

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