Anotar y después reescribir es una fortuna. No se requiere continuidad al trabajar con notas recolectadas durante un tiempo. Recurro a ese resguardo.

Ilustración: Belén García Monroy
Cinco notas sobre nosotros, donde nosotros me incluye, contiene unas breves reflexiones sobre el tiempo hoy. Subrayo: hoy se agota hoy. Mañana queda lejos. Y subrayo de nuevo: las notas son mínimas reflexiones sobre la cotidianeidad. Son cinco ideas breves del mundo hoy.
1. La indiferencia carece de límites. Morir en el mar al huir en busca de la vida, morir en el desierto en busca de vida son dos extremos, cuya crudeza reproduce la indiferencia transmutada en costumbre: agua ilimitada, ausencia de agua.
2. Indiferencia y costumbre. Binomio terrible, binomio real. ¿Dónde recargarse?, ¿dónde buscar?, ¿cómo mitigar? Carezco de respuestas. Dadas las enfermedades que hoy asolan al mundo, ¿en qué, en quién recargarse?, ¿en la Historia o en Dios? Los creyentes tienen su suerte, saben la respuesta. El mundo, después de miles de años de Historia, carece de contestación.
3. Sigo a Hannah Arendt, ¿qué no se ha banalizado? Al reflexionar sobre Eichmann habló de la banalidad del mal. Hay momentos, hoy por ejemplo, ayer por ejemplo, mañana por ejemplo, donde banalidad e indiferencia se tocan. De nuevo, execrable binomio. Hambre, horror, refugiados, decapitados, migrantes, apátridas, desplazados…
4. El fanatismo, no lo dice el lenguaje, lo dice la vida, es antónimo de indiferencia. La humanidad no cuenta con instrumentos propicios capaces de medir “la cantidad de fanatismo” a través de la historia. Sería útil pero no es vital contar con ese instrumento. Basta ver el mundo de hoy. Qué mata y daña más, ¿el fanatismo o la indiferencia?
5. Sería maravilloso que W. G. Sebald regresase. No es posible, ha muerto. Sí es posible, en cambio, leer y releer la descripción siguiente: “…esa mirada fijamente penetrante que se encuentra en algunos pintores y filósofos que, por medio de la contemplación y del pensamiento puros, tratan de penetrar la oscuridad que nos rodea”. Inmensa falta hace mirar, mirar como invita Sebald.
Cinco notas sobre nosotros. Cinco tiempos hoy.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Reflexiones de los tiempos de hoy, muy válidas. Sin embargo añado que la indiferencia también se oculta bajo la máscara de las buenas intenciones. En cuanto a la pregunta que daña más, el fanático ve algo malo en todo, y desea destruirlo. Cuantas obras de arte fueron objeto de la furia del fanático y desaparecieron. Al menos con los indiferentes nos llegaron hasta hoy. Eso no quiere decir que ser indiferente es bueno, solo que tiene algo bueno.
Samuel, como siempre, gracias por su interés. Tengo la impresión de que el fanatismo y su séquito se reproducen cada vez más. El encono con la sociedad, sobre todo en Occidente, es tal, que cualquier pretexto es suficiente para que la gente se radicalicé. Este fenómeno es cada vez más común y más nocivo. ¿Qué sucederá? En cuanto a la indiferencia, desde mi punto de vista es un mal también in crescendo, terrible que se multiplica por la falta de empatía, por la falta de compromiso social, ético, humano. Malos tiempos los nuestros.
Gracias,
Arnoldo
Estimado Dr. Kraus: que gran gusto volver a leerlo por este medio; siempre invitándonos a la reflexión con lo sensible y lúcido de sus ideas . Es muy triste ver la indiferencia en estos tiempos aciagos que vivimos y pienso en el binomio egoísmo-indiferencia; es el egoísmo connatural al hombre? (No lo sé) pero pienso es un elemento por el cual llegamos a ser indiferentes, viviendo la era del individualismo a ultranza.
María G:
Su comentario estimula. Vivimos, como escribe, el individualismo a ultranza, amén de ser testigos de fanatismos in crescendo. Ambas situaciones nos retratan y son evidencia de las enfermedades del mundo. Desde mi punto de vista el individualismo insano ha aumentado. Asimismo, ni la ciencia, ni la tecnología ni el humanismo han servido para disminuir el individualismo, cuya práctica deviene todo tipo de pobrezas
Mil gracias,
Arnoldo
Dr Kruas como bien escribe la indiferencia se vuelve costumbre , pasamos a ser números y estadísticas ¡cuanta falta nos hace mirarnos ¡ y con tanta tecnología las personas miramos menos , todo es para afuera nadie introspeccióna y por eso no mira al prójimo,
gracias por ayudarnos a reflexionar .
saludos