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Conocimiento y ética en el mundo digital

Último día del año. Comparto unas notas trasnochadas. Apuntes sueltos, ideas sobre un mismo tema, ora inconexas, ora continuas. Como el pensamiento. O al menos como mi pensamiento: en ocasiones hilvanado, con frecuencia interrumpido. Las notas reflejan las inquietudes de quienes no nacimos en la “Era internet”. Poco deben interesar estas reflexiones a la generación de los nativos digitales.

digital

Se denomina nativo digital, u homo sapiens digital, a las personas que nacieron durante las décadas de los años 1980 y 1990. En ese tiempo la tecnología digital empezaba a ganar espacio; en los países ricos, pronto estuvo al alcance de sus habitantes, sobre todo, de los jóvenes. Los nativos digitales cuestionan poco la diseminación y el crecimiento sin freno de la tecnología digital: son parte de ella. Sin sus beneficios y bonanzas la vida es impensable; crecer con ella y en ella aleja casi cualquier cuestionamiento con respecto a sus beneficios y posibles perjuicios.

Los inmigrantes digitales, las personas nacidas antes de la década de 1980, crecieron sin las maravillas de la tecnología digital e hicieron, y hacen su vida, sin o con menor dependencia técnica que los nativos digitales. No es mejor un grupo que otro. Son diferentes. Diferentes en cuanto a algunas percepciones del mundo y de las personas. Esas diferencias conforman mis notas trasnochadas:

1. La técnica ha transformado el valor del conocimiento. Su uso importa más que “el saber por el saber”.

2. La advertencia previa no es nueva. El poeta T. S. Eliot, en su poema La roca (1934), lo advirtió:
“Invenciones sin fin, experimentos sin fin, nos hacen conocer el movimiento, pero no la quietud, conocimiento de la palabra pero no del silencio, de las palabras, pero no de la Palabra.
¿Dónde está la sabiduría que hemos perdido en el conocimiento?
¿Y dónde está el conocimiento que hemos perdido con la información?”.

3. La sociedad digital corre al lado de la “era de la técnica”. La “era de la técnica” se refiere a la posibilidad de usufructuar adecuadamente invenciones derivadas de la tecnología, desde el teléfono celular hasta los estents, o endoprótesis coronarias, o bien, de lo inverso: convertirse en víctima de los excesos de la tecnología.

4. Cuando se habla de la “era de la técnica”, es prudente recordar que filósofos como Heidegger u Ortega y Gasset empezaron a reflexionar en ese fenómeno. La “era de la técnica”, amén de modificar aspectos materiales y técnicos, conlleva la posibilidad de cambiar cuestiones humanas esenciales, como la convivencia entre semejantes, la forma de acercarse al mundo, las vías de comunicación con el Poder, y, sobre todo, la forma de vivir: escuchar, mirar, tocar.

5. En La revolución en la ética. Hábitos y creencias en la sociedad digital (Anagrama, 1997), Norbert Bilbeny, explica, “Con la tecnología los humanos hemos perdido la fuerza y la precisión de los sentidos. No poseen el potencial que tuvieron cuando, hasta la era moderna, eran el órgano imprescindible de nuestra supervivencia”.

6. El mismo Bilbeny, sostiene que, “… en el hogar se puede apreciar la sustitución cada vez más temprana de los juegos de relación y de los propios juguetes por el juego en solitario y de escasa manipulación material… debido a la falta de un contacto más abierto y continuado entre padres e hijos”. ¿Qué decir?: Lo que hay que decir: los jóvenes digitales corren el peligro de alejarse del otro, de no entender el valor de la compasión, el altruismo o la empatía.

7. El gran filósofo, Hans-Georg Gadamer, explica, al reflexionar sobre el vínculo entre salud y tratamiento, en The Enigma of Health (Stanford University Press, California, 1996), “El papel del médico radica en tratar y/o encargarse con cuidado del enfermo. En alemán, behandeln, tratar al paciente, equivale en latín, a palpare. Esto significa que con la mano, palpus, se debe recorrer el cuerpo del enfermo, cuidadosamente y con sensibilidad, para advertir tensiones y crispaciones que puedan confirmar o corregir la localización subjetiva que hace el paciente de su dolor”. Los avances tecnológicos, y, la maravillosa parafernalia biomédica han roto y suplido ese vínculo.

8. Gadamer tiene razón. Los estudiosos del cuerpo, entre ellos Susie Orbach, han demostrado e insistido en el valor y el papel del contacto físico. Antes de mamar, de mirar, de escuchar, los recién nacidos, tocan a la madre. Durante la infancia, dice Orbach, al referirse a las madres en La tiranía del culto al cuerpo (Paidós, Barcelona, 2009), “Su cuerpo –el de las madres-, su voz, su piel y su tacto se transforman en nuestra guía para orientarnos en nuestro camino individual a través de la primera infancia, la niñez y más allá”.

9. Karl Jaspers, en La práctica médica en la era tecnológica (Gedisa, Barcelona, 1988), sostiene que, “… la técnica da origen a grandes empresas, se generaliza el trato con las masas, que lleva a una nivelación por la cual los hombres se convierten en piezas de una maquinaria. La aparatización agosta la facultad de juicio, la riqueza del poder ver, la espontaneidad personal” (debe tomarse en cuenta que el libro fue escrito en 1958).

10. La “era de la técnica”, la “era digital” conlleva otros problemas. El fundamental es el tiempo que pasan los jóvenes nativos en las redes sociales o en el intercambio de mensajes, la mayoría de las veces vacuos. Imposible saber cuánto tiempo promedio dedican cada día a estas actividades. Sin duda “mucho”.

Finalizo. Los nativos digitales, sin saberlo –no tienen por qué saberlo- convivirán con su ser y con sus semejantes de otra forma. No mejor, no peor que las personas que nacieron antes de la “era de la técnica”. Lo harán, ya lo hacen, de otras formas.

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Publicado en: Mirar los días

16 comentarios en “Conocimiento y ética en el mundo digital

  1. Soy “inmigrante” a la era digital y jamás me adaptaré completamente a ella (la tentación siempre presente, aún no poseo un telefono inteligente), pero las nuevas tecnologías son maravillosas: manejaba hoy a mi trabajo y noté la señal de baja presión en las llantas encendida; me molesté porque no tenia conmigo un manómetro y tendría que ponerle a las llantas exceso de aire. Perp mi molestia se transformó en alegría porque la bomba de aire donde me detuve tenia incorporada una nueva tecnología digital que permite instruírle la presión que deseamos y no permite más aire que el necesario: maravilloso!

    (…..me resisto al teléfono inteligente por temor a volverme adicto.)

    1. Manuel:
      Como siempre, bienvenido tu comentario. La técnica, como lo explicas con el ejemplo de tu llanta, cuando esta al servicio del hombre, es excelente. Cuando el ser humano es quien esta a las ordenes de la técnica, y sobre todo de quienes la hacen, el resultado conlleva despersonalización y enajenación.
      Gracias,
      Arnoldo

  2. Es muy cierto la convivencia entre las personas de la era de la técnica o digital con el uso de las redes sociales esta cambiando la forma de convivencia que si bien en un medio la falta de acercamiento y contacto físico de la personas alterará notablemente el sentido y tacto humano que los hace mas indiferentes, inseguros y en ocaciones ajenos a su contexto y realidad lo que daña considerablemente la educacion de valores.

    1. Heriberto:
      Gracias por tu comentario. El problema del uso excesivo de la técnica es el descuido de otro tipo de valores. La técnica puede enajenar y hacer caso omiso, como tu dices, de valores ancestrales, como la ética. Creo que la humanidad se encamina a un mundo enajenado, donde prive la técnica sobre lo humano.
      Gracias,
      Arnoldo

  3. Estimado doctor Kraus, quiero contactarlo para invitarlo a dar una conferencia en la Sociedad Mexicana de Cirugía Neurológica. Podría hacerme favor de darme un correo electrónico al cual le pueda escribir.
    Se lo agradeceré infinitamente

  4. Es muy importante promover el paso de ser nativo digital a ser ciudadano digital , esa será una forma de aprender a relacionarse con las Tic de una forma segura, responsable, participativa e creativa.

    1. Ana:
      Estoy de acuerdo, el paso de una a otra categoría es vital. Y con el paso de una a otra categoría no olvidar que la tecnología es sólo instrumento, no meta.
      Saludos,
      Arnoldo

  5. Dr. Kraus, reciba un cordial saludo, soy un nativo digital ahora lo se, sin embargo creo que como dice el articulo, terminamos por compartir nuestras formas de vida, convivo con personas mayores y me llama la atencion como tambien se acostumbran al uso de la tecnologia de igual forma que los nativos digitales, creo que el panorama en cuestiones de acercamiento humano es mas dificil para los jovenes nacidos del año 2000 ala fecha, quienes verdaderamente se les dificulta el acercamiento y la convivencia incluso entre ellos mismos, pienso que seria formidable que los programas de estudios desde tempranas etapas incluyeran la etica como materia importante, tomando en cuenta que hoy dia los programas de estudio enseñan a competir pero no ha compartir

  6. Hugo:
    Gracias. me parece magnífico tu comentario. Tu conclusión. «..los programas enseñan a competir pero no ha compartir», es real y ave de mal agüero. Si ya la humanidad es muy distante, ¿qué sucederá mañana? Siempre repito lo mismo: Ética laica debería ser materia obligada desde primaria hasta universidad.
    Nuevamente gracias,
    Arnoldo

  7. Hola Dr. Kraus.

    Algo que es alarmante a la par de la sobreexitación de los medios digitales, tiene que ver con la ecología social que vivimos en México caracteriada por la pobreza y desigualdad. Se podría decir que hay una paradoja inquietante, por un lado, una realidad virtual demasiado estetizada de la cual los nativos no quieren salir y un mundo presencial al que algunos quieren o queremos huir. Saludos.

    1. Miguel Ángel:
      En medicina existe el término «trampa epidemiológica: se refiere a las naciones en donde la gente muere por enfermedades de la pobreza -desnutrición, diarreas- y enfermedades de la riqueza -cáncer, infartos al miocardio. Lo que tu describes me parece una trampa similar: posibilidades de las ricos, nulas en los pobres.
      Gracias por tu comentario,
      Arnoldo

  8. «Y que todo esto, lo mismo que hoy los primeros pasos de la radio, sólo servirá
    al hombre para huir de sí mismo y de su fin y para revestirse de una red cada vez más
    espesa de distracción y de inútil estar ocupado.» Hermann Hesse.
    Este comentario extraído del Lobo Estepario es una clara visión del futuro del autor que concuerda a la perfección con lo que hoy escribe y comparto, pues hoy, con el indebido uso que se hace de la tecnología, estamos más lejos del conocimiento y cerca del ocio.
    Dr. Kraus tuve el honor de conocerlo e interrogarlo en audiencia judicial el 17 de diciembre. Saludos.

    1. Gracias estimado Gerardo, te recuerdo muy bien, y recuerdo nuestra charla .Recién «subieron» tu comentario, por eso la respuesta tardía. Real la idea de Hesse -no pierde antigüedad- y certero tu comentario. Como siempre, lo ideal es el balance entre lo que se ofrece y se puede y lo que se debe.
      Gracias por tu tiempo,
      Arnoldo

  9. Querido Arnoldo: yo estoy más que de acuerdo con tu certeza de que es necesaria la clase de ética laica a lo largo de toda la educación formal. Es más, tendríamos que tener la capacidad para seguir repasándola toda la vida. Respecto de los cambios que produce la era digital, soy más optimista. Trato con muchos jóvenes. No los veo más incomunicados ni menos sensibles de que éramos nosotros. Creo que en su chats muchas veces se dicen cosas que nosotros nos callábamos porque es difícil verbalizarlas cuando uno es joven. Tengo en mi maestra de computación, una milenian de 23 años, la prueba de que pueden saber mucho de máquinas y de trucos digitales, sin perder nada de su espontaneidad y capacidad de sentir y abrazar. Un beso, A

  10. Querida Ángeles:
    Mucho agradezco tu tiempo, tus afinidades y (más) tus discrepancias. Te respondo:
    1. Cuando doy alguna plática repito, ad nauseam, que la materia de Ética laica debería ser parte del CV, desde primero de primaria hasta posgrado. He jugado con una idea que denomino «Escuela del dolor». De eso hablo en «Dolor de uno, dolor de todos» (se lo mandé a Héctor).
    2. Creo que los cambios en la era digital, imparables y la mayoría adecuados, no siempre son positivos o adecuados. Veo a los jóvenes, de edades similares a tu maestra de computación, caminando por el hospital, atendiendo su teléfono y respondiendo. Caminan como zombies, y si, maliciosamente te paras frente a ellos, chocan contra ti (no lo hago cuando son muy gordos, je, je…). Sí creo que la adicción a esa parafernalia te aleja del tiempo profundo, del arte de conversar, de la posibilidad de enterarse del otro, de compenetrar. Quizás mi comentario tenga que ver con eso que llaman edad…
    Infinitamente agradecido,
    Besos, abrazos,
    Arnoldo

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