(En un día lluvioso. Después de dialogar con un conocido tras el suicidio reciente de su esposa).
¿Cuánto se gana si se acepta perder?,
¿qué tanto cambia la vida si se admite caer?,
¿cómo será mañana si hoy queda atrás?,
quién puede responderle a mi interlocutor: ¿su esposa falleció demasiado temprano o demasiado tarde?
Lo signos de interrogación preguntan. Preguntar es parte de la condición humana. Responder también lo es. Es más fácil cuestionar que contestar.
Ciencia y cultura crecen bajo la sombra de preguntas. El ser interno —alma, corazón— no siempre encuentra respuestas adecuadas.

Ilustración: Kathia Recio
(El mismo día, después de la lluvia).
¿Cómo saber cuándo es ahora?
La vida es lo que se toca.
La vida son las palabras que preguntan y aguardan.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Dr Kraus, no uso sombrero, pero si lo tuviera me lo quitaría frente a usted. por la belleza de su texto, y la capacidad de resumir las preguntas del hombre ante sus dilemas. Al final, a veces perder es ganar un poco.
Gracias estimado Samuel, su comentario es en exceso generoso y amable. Aprecio su tiempo y sus palabras.
Saludos afectuosos,
Arnoldo
Estimado Dr. Kraus gracias por un texto tan enriquecedor. Estamos orgullosos de tenerlo mañana en nuestro evento académico.
Mil gracias Lizeth por tu correo, muy hondo.
Abrazo,
Arnoldo
¡Que texto con el que me encontré! Exactamente el día martes después de estar escuchando, presenciando diversas situaciones, mi conclusión en la madrugada fue la de haber experimentado la potencia de la pregunta y la importancia de conclusiones, de siquiera alguna respuesta. Gracias Dr. Kraus voy descubriendo este blog y se está entramando en mi, como sus narrativas.
Corrijo: quise decir la impotencia de conclusiones…
Mil gracias Jessika por tu lectura y comentarios. Pues, sí, como dices, la pregunta mueve y la misma pregunta siembra más interrogantes.
Saludos,
Arnoldo
Las pérdidas del tipo que sean dejan a veces heridas subterráneas, o como dijo el bardo: «hay heridas que suelen sangrar». Pienso en Citizen Kane y en la leyenda que se tejió en torno a la melodía «Triste domingo»; y también pienso en la memoria a corto y a largo plazo.
Saúl:
Las pérdidas destruyen y con frecuencia construyen. En la melodía «Triste domingo» abundan las flores blancas. Frente al dolor y ante las pérdidas, ¿qué mejor que unas flores blancas en un domingo, de por sí, un día, al menos para mí, sobre todo en mi niñez, lleno de nostalgia?.
Gracias or tu interés,
Saludos afectuosos,
Arnoldo