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Desmedicalizar la vida

La palabra desmedicalizar no existe; medicalizar, de acuerdo al Diccionario de la Real Academia significa, “equipar un lugar para que pueda ofrecer un servicio médico”. Medicalizar, además de equipar, conlleva otras acciones: urdir tramas con el fin de proveer fármacos a los enfermos aunque no los requieran  y tejer escenarios  para convertir a las personas sanas en personas enfermas. Toda un filosofía ad hoc del neoliberalismo: enfermar poco a los sanos y mucho a los enfermos.

Entre más prescripciones todos ganan: laboratorios, gabinetes de rayos X, médicos, farmacéuticas y panteones (no je, je, es en serio). Si bien el concepto medicalizar ofrecido por el diccionario me disgusta, el término medicalización, me satisface; lo adapto y comparto: “Proceso cuyo objetivo es convertir  en problemas de salud características biológicas o eventos vitales que en realidad no lo son y que por lo tanto serán susceptibles de tratamiento médico”. Promover, urdir o inventar enfermedades, es, sotto voce, una de las grandes apuestas de los hacederos de la medicina.

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La sociedad es la responsable de desmedicalizar la vida diaria. Tarea harto compleja, quizás imposible. ¿Cómo luchar cuando médicos, farmacéuticas y compañías tecnológicas venden y se venden? La fuerza del trío previo es inmenso. Su primavera, a diferencia de la tristemente célebre primavera árabe, se renueva sin cesar: Venden juventud —clínicas anti ageing, mejor en inglés—, diseñan píldoras contra la eyaculación precoz, pócimas para facilitar el orgasmo femenino, medicinas para evitar el dolor del duelo, cremas anti “celulitis”, masajes para evitar la caída del cabello y un largo etcétera. Luchar contra el trío médicos, farmacéuticas y compañías tecnológicas es muy complicado. Sirvan algunas ideas:

1. Empoderar a las personas debería ser obligación médica.

2. Al empoderarlas, muchos encontrarán los mecanismos para promover su salud: dieta, ejercicio, alimentación.

3. Al empoderarlos acudirán menos a los médicos, menos exámenes inadecuados se les solicitarán y menos fármacos recibirán.

4. Al empoderarlos irán menos a  consulta médica y por extensión evitarán que el primer galeno se vea en la necesidad de compartir el caso con otro colega, y después con uno más y después…

5. Informar a los enfermos y explicar la naturaleza normal de algunos fenómenos propios de la edad —cansancio, disminución de la masa muscular, decremento de la masa ósea— aleja a los enfermos de remedios y conductas anti éticas.

6. Alejar a los enfermos de la “enfermedad internet”, i.e., buscar signos y síntomas en la red, es imprescindible.

7. Los enfermos deben entender que las compañías farmacéuticas tienen un interés enorme en medicalizar todo lo que sea dable medicalizar.

8. Amartya Sen, Premio Nobel de Economía, sostiene, con razón, “entre más gasta la sociedad en cuidar la salud aumentan las posibilidades de que las personas se sientan enfermas”, es decir, entre más poder tenga el trío formado por médicos, farmacéuticas y compañías tecnológicas, más enfermedades y mayores ganancias.

9. Los avances en  genética y sus hallazgos podrán etiquetar a todos los seres humanos como enfermos.

10. Pido ayuda de los lectores: ¿qué se les ocurre?

 

No existe la palabra desmedicalizar. Es necesario crearla. Desmedicalizar: “Acción encaminada a restar poder a médicos, compañías tecnológicas y farmacéuticas cuyo fin es promover la medicalización de la vida para generar ganancias económicas”.


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Publicado en: Mirar los días

14 comentarios en “Desmedicalizar la vida

  1. Querido Arnoldo:
    Lo primero es hacer conciencia, como lo que tú haces con escritos como este. Hay que evidenciar públicamente que las grandes compañías farmacéuticas unidas en un oligopolio no tienen como prioridad el bienestar de la humanidad, sino la obtención de ganancias económicas y poder (como cualquier oligopolio, ej.: la plutocracia que nos gobierna). Hacer conciencia del autocuidado y el uso mesurado de los recursos sanitarios. Y dejar muy claro que la juventud eterna a ultranza es un sinsentido que va en contra de nuestra propia naturaleza. Recordemos a Cervantes: «La salud de todo el cuerpo se fragua en la cocina del estómago».

    1. Gracias querido Luis, pues si, concuerdo con todo lo que dices. Lo que nos hace falta es que políticos, dueños de farmacéuticas y de laboratorios lean a Cervantes. No lo harán, pero, los sueños guajiros nos pertenecen ¿verdad?
      Abrazote,
      Arnoldo

  2. Querido Arnoldo: felicitaciones por tus textos que siempre leo con placer. Hace años que busco contactarme contigo pero no sé cómo hacerlo. Te mando un gran abrazo desde Buenos Aires donde te recordamos con admiración y mucho afecto. Daniel Flichtentrei

    1. Querido Daniel:
      Los recuerdo, te recuerdo con el mismo afecto. Gran sesión la que coordinaste en Buenos Aires. Lo mismo digo de tu página: ¡Excelente! Te dejo mi correo: samuelweisman@gmail.com
      Abrazote,
      Arnoldo

  3. De manera paralela con la enseñanza de las ciencias ir educando a los niños, por medio de actividades significativas, para el autocuidado. Iniciar en la escuela con ellos, el proceso de empoderamiento del que Usted habla, Doctor

    1. María Estela:
      Empoderamiento es una gran palabra y una acción imprescindible en la vida. Al hacerlo, desde la infancia, se le ofrecen instrumentos a los menores para decir «no» a todas las formas de satrapía que nos rigen.
      Gracias,
      Arnoldo

  4. Sr Kraus,muy acertadas sus reflexiones. Soy médico en instituciones de salud públicas donde las carencias en insumos son criminales, ello obliga a muchos derechohabientes buscar servicio medico privado donde son presa fácil de la voracidad que usted acertadamente describe. Creo que el problema fundamental se resume en dos vertientes : educación médica a la población y corrupción. Saludos

    1. Gracias Antonio:
      Sus conclusiones son acertadas. México está enfermo (muy enfermo): la corrupción corroe y acaba poco a poco con todo. ¿Tendremos algún día un gobierno ético? No lo creo. Queda, como usted dice, empoderar a la población.
      Muchas gracias,
      Arnoldo

  5. Arnoldo. Como siempre, tocas la llaga dolorosa dejando entrever el miasma purulento que subyace. Es importante notar las escaras que se van formando en el cuerpo médico de nuestro país y de fuera. El sistema de salud debe ser sometido a revisión clínica exhaustiva para aquilatar los efectos de llagas graves que representan excesos (algunos ‘bien intencionados’, otros no) que abonan a la reducción de la ‘medicina’ en su capacidad de cumplir sus objetivos primarios (establecer las vías para mantener a la población lo mas sano posible, recuperar la salud cuando esta se pierde, ayudar a la adaptación cuando lo anterior no es factible, evitar muertes evitables -polio, sarampión, tosferina, etc- y finalmente acompañar y asistir para que el final de la vida sea bueno.
    El sistema de mercado genera perversiones que haces notar en tu ensayo y del cual debemos hablar mucho más de lo que hacemos. También las propensiones a los sistemas administrados y el exceso frecuentemente irracional en el control regulatorio (valga la redundancia como muestra de su impacto) tienen su efecto nocivo.
    Estableces una tríada en tu descripción, pero quisiera disminuir el componente gremial en su responsabilidad como causa del problema, mas bien parece víctima, aunque si concuerdo en su extraordinaria responsabilidad en modificar el modelo (en conjunto con el principal afectado en el asunto: el paciente -o sea, todos nosotros.
    Finalmente parece que falta agregar algunos actores que hipócritamente intentan pasar desapercibidos: los hospitales (sobretodo aquellos con objetivos de mercado), los pagadores de servicios (aseguradoras de todo tipo) y varios entes regulatorios (también de varios tipos).
    El fenómeno del ‘sobre diagnóstico’ existe y tiene etiología variada que debemos analizar. Ojalá que tus punzantes ideas abran el camino de esta discusión que nos debemos, como gremio, y le debemos a la sociedad.

    1. Querido Patricio:
      Como siempre, agradezco tu tiempo e interés. Coincido en tus observaciones y en lo señalamientos que atinadamente haces -el papel de la medicina privada, las nauseabundas acciones de compañías aseguradoras- a las cuales agrego la intromisión enferma de los abogados. Tus observaciones largas, profundas, mejoran mi escrito. Creo que bien valdría la pena sumarlas y escribir juntos un pequeño panfleto, como el de «Los Indignados», pues como atinadamente escribes, nos lo debemos y se lo debemos a los enfermos.
      Abrazo,
      Arnoldo

  6. Estimado Arnoldo;
    Felicitaciones por el texto, es muy importante difundir esta información. Si bien es cierto que los medicamentos forman parte de la experiencia social del malestar en la cultura, los usos de los fármacos pueden hacerse de formas radicalmente distintas, por eso de lo incalculable que resultan los efectos secundarios de éstos en cada sujeto. Para esta sociedad mercantil, todo es susceptible de ser una mercancía, así, el sufrimiento también lo es. Las ficciones científicas de la medicina moderna, hacen que el médico esté integrado a grandes engranajes de la producción de dinero, con un pragmatismo que busca establecer estadísticas más que abordajes clínicos. Estas taxonomías fundadas en un esquematismo grosero, se orientan actualmente hacia el abuso de la farmacología, las cirugías, los electrochoques, etc
    Me sumo a la política de desmedicalizar la vida y también te propongo la palabra «desfarmacologizar» la vida.
    Es imprescindible afirmar la ética, la crítica constructiva, retornar a la fineza de la clínica y a la dignidad de la vida frente a la política miserable que coloca al dinero sobre todas las cosas y todos los seres vivos.

    1. Fernando, apreciado:
      Mucho estimo tu comentario. Huelga decir mi total identificación. La medicina clínica ha perdido y temo decirlo, no se recuperará. La ética poco importa. Basta revisar los currículos universitarios. Hagamos difusión de los términos, desmedicalizar, y desfarmacologizar como lo propones. Y enseñemos ética médica y denostemos a los laboratorios y hospitales que pagan comisiones.
      Gracias,
      Arnoldo

  7. Difícil tarea, por que a mi parecer el problema aparece desde la formación temprana en las escuelas con la llamada educación por competencias, y se remata con una formación profesional, que no nos forma para servir a la sociedad , aun cuando las Normas Oficiales, nos marcan darle ese empoderamiento y ese conocimiento preventivo a la sociedad, acaso Dr.Kraus, para desmedicalizar a la sociedad, habrá que desmedicalizarnos como profesionales de la salud, saludos Dr.Kraus, un gusto leerlo

    1. Hugo:
      Precisamente lo que debemos hacer es desmedicalizar a la profesión, tarea imposible. Desmediclizar impilca menos connivencias enfermas con colegas, laboratorios, hospitales y más lealtad hacia el paciente. Eso, en nuestra sociedad, es imposible. Nos queda denunciar.
      Saludos y gracias,
      Arnoldo

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