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Desobediencia civil

La desobediencia civil corresponde a diversos ámbitos, entre ellos, la ética. Diferir, disentir, protestar, no acatar órdenes inapropiadas o con las que no se está de acuerdo, es derecho y privilegio del ser humano. En un mundo y en un  país tan dispar como el nuestro, la desobediencia civil es necesaria. Javier Sádaba escribe, “…en una sociedad democrática (si la sociedad no es democrática, el problema desaparece puesto que no habría nada a lo que obedecer; o, más bien, habría que desobedecer a casi todo), una parte de dicha sociedad se niega a obedecer y lo hace, en principio, de forma pacífica” (Diccionario de ética, Planeta, 1997, España).  Antes, mucho antes, el gran Henry Davis Thoreau, dictó una conferencia en enero de 1848 intitulada, “Los derechos y obligaciones del individuo en relación con el gobierno”, la cual se publicó  un año más tarde bajo el nombre “Resistencia al gobierno civil” y no, como bien lo explica Sebastian Pilovsky, con el nombre  “Sobre el deber de ladesobediencia civil(Thoreau Henry David, Desobediencia Civil, Tumbona Ediciones, 2012, México). Thoreau, fiel a sus escritos, se negó a pagar sus impuestos, motivo por el que fue encarcelado. Dos eran sus razones: No quería colaborar con un Estado –se refería a Estados Unidos- que mantenía el régimen de esclavitud y que emprendía guerras injustificadas (en aquel entonces contra México).

thoreau

Pilovsky, traductor de la obra, escribe en el prólogo: “¿En qué consiste la desobediencia  civil? ¿Cómo definirla? Aventuro una caracterización de lo más sucinta: se trata de una forma  de participación   política que, a través de la violación de la ley, denuncia una injusticia con el fin de remediarla por vías pacíficas, siempre en el marco general del respeto al derecho”.  Aunque concuerdo con la idea de Pilovsky –recomiendo leer el libro; tanto la traducción como el prólogo son magníficos-, difiero de las palabras finales “…siempre en el marco general del respeto al derecho”. ¿Qué hacer cuando el Estado no respeta crónicamente el derecho de la ciudadanía?: Fomentar la desobediencia civil y responder, en forma pacífica o agresiva, de acuerdo a las violaciones de los derechos humanos por parte del Estado —esta afirmación, lo sé, es cuestionable.

Son cuatro los puntos cardinales de la desobediencia civil:

1.  Quienes desobedecen son personas comprometidas con la sociedad.

2. La finalidad es mejorar la vida de la comunidad.

3. El acto debe ser público.

4. Es un deber cívico vinculado con la justicia.

¿Es la desobediencia civil un acto ético? Leer el mundo, y/o vivir en México permite responder: sí, es un acto ético. Son incontables los agravios contra los seres humanos y sus derechos. Son inenarrables la injusticia,  las muertes injustificadas y los niveles de corrupción e impunidad. La suma previa hace de la desobediencia civil un acto ético y necesario.

 

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Publicado en: Mirar los días

2 comentarios en “Desobediencia civil

  1. Querido Arnoldo:
    Debe existir algún tipo de conexión intangible a la hora de escribir, porque yo planeaba hacerlo sobre la «Desobediencia civil» de Thoreau esta semana que, en Aguascalientes, es semana de elecciones. Hace poco mas de un año visité Concord, Massachusetts y fui al cementerio Sleep Hollow buscando la tumba de Thoreau. He aquí lo lo que escribí aquella ocasión:

    Tras subir una loma conocida como “El Risco de los Escritores”, localicé las tumbas de Nathaniel Hawthorne, Ralph Waldo Emerson y Louise May Alcott. Me faltaba la más importante y, después de consultar en el teléfono celular unas imágenes que me sirvieran de referencia visual, pude encontrar la tumba de Thoreau. El sitio estaba marcado por un monolito con su nombre, el de sus padres y sus hermanos. Su tumba la señalaba una sencilla y pequeña lápida de mármol con una única inscripción: Henry, en cuya base había numerosos lápices, pequeñas piedras y algunas monedas. Yo mismo dejé constancia de mi visita colocando una pequeña piedra sobre la lápida.
    Henry David Thoreau nació en Concord en 1817, fue naturalista (biólogo), agrimensor, maestro de escuela y fabricante de lápices –de ahí los lápices en su tumba–. Se le considera uno de los padres fundadores de la literatura norteamericana, precursor de la ética ambiental que hoy inspira a los auténticos movimientos ecologistas (el Partido Verde exclusive), promotor de los futuros Parques Nacionales, de ideas abolicionistas (antiesclavistas) y, por si fuera poco, inventor de la desobediencia civil. Sus ideas sobre la resistencia pasiva influyeron de manera decisiva en Tolstói, Gandhi, Romain Rolland y, sobre todo, en el Movimiento de los Derechos Civiles de Martin Luther King. Así se expresaba Thoreau en su libro Desobediencia civil (1849):

    Acepto de todo corazón el lema “El mejor gobierno es el que menos gobierna”, y me gustaría verlo aplicado de modo más rápido y sistemático. Puesto en práctica, equivale al final a lo siguiente, que es algo que también creo: “El mejor gobierno es el que no gobierna en absoluto”, y cuando los hombres estén preparados para ello, esa será la clase de gobierno que tendrán. El gobierno, en el mejor de los casos, es algo conveniente, pero la mayoría de los gobiernos son por lo general, y todos los son alguna vez, un inconveniente… El gobierno, que es tan sólo el medio escogido por el pueblo de ejecutar su voluntad, puede igualmente ser objeto de prácticas deshonestas y pervertido antes de que el pueblo tenga tiempo de actuar por medio de él. Prueba de ello es la actual guerra con México, promovida por un número relativamente pequeño de individuos que utilizan el gobierno permanente como un instumento suyo; porque, de entrada, el pueblo no hubiera aceptado esta medida.

    Por eso Thoreau nos es indispensable en estos tiempos turbulentos.

  2. Querido Luis:
    Gracias por tu amable e inteligente comentario (disculpa, no pretendo adularte). Lo que escribes sobre Thoreau es muy ilustrador, Conozco fragmentos de su obra y parte de su ideario: Un tipo admirable, ético, revolucionario, humanista. Un hombre de una sola pieza. Como escribes, o como lo hemos contado en otras ocasiones, hacen falta más Thoreaus(s) y Küng(s).
    Recibe un abrazo agradecido,
    Arnoldo

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