Números negros y más números negros. Las sumas son exactas. No se equivocan. Cada país informa puntualmente: hoy murieron…, hoy se contagiaron…, hoy se incineraron… Desnudos, cada vez más desnudos. Miedo y más miedo. Dolor dictat: planes, ideas, programas, cursos, encuentros, conferencias quedan anulados. Pequeñas y medianas empresas cerradas, comercios, escuelas, actividades culturales y de entretenimiento canceladas ¿Por cuánto tiempo? Pregunta sin respuesta. Números y más números.

Ilustración: Kathia Recio
Dolor dictat: el individuo enfermo se retrae, pide consejos, busca ayuda. Modifica la arquitectura de sus días y procura alivio. En ocasiones la mejoría es inmediata, otras veces tarda o no llega y acaba con la vida. El coronavirus cambia también el orden y el tiempo de los días de los sanos que no desean infectarse. Vaya poder de nuestro indeseable compañero: mata, clausura y a los vivos les permite continuar.
Dolor dictat: cuando el dolor suma personas, sociedades y naciones, el mundo para, reflexiona: busca motivos, exige explicaciones, investiga las causas. Las epidemias y sus madres. Las pandemias forman parte de la vida de la humanidad. Retratan, en mayor o menor grado, su desorden, su sordera. Reconstruir el esqueleto de mundo, avanzado el siglo XXI, no es posible ni lo será en el corto ni en el mediano plazo. Eso explican los médicos de la Tierra.
El coronavirus ha recorrido el mundo. Ha sembrado muerte y romperá aún más la precaria balanza económica. La estela de destrozos es inmensa.
El dolor es escuela, es maestro. Eso pienso. Así lo he escrito. Pensar desde el dolor debe servir. Dolor dictat.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.