Carecer de ego es, pienso, una alteración siquiátrica complicada. ¿Cómo devolverle a la persona su yo si no lo tiene? Debe ser imposible. No hay ni medicamentos diseñados para crearlo o restaurarlo, ni trasplantes de yoes, ni cirugías ad hoc para paliar esa carencia. Menudo problema. Circular por la vida sin ego debe ser muy —MUY— complejo. No me gustaría ser víctima de esa enfermedad/no enfermedad.

Ilustración: Daniela Martín del Campo
Brete diferente es la ausencia de alter ego. Ignoro, no importa no contar con datos precisos, qué tan frecuente es esa anomalía. No ignoro, en cambio, la vida lo confirma, su peligrosidad. Del alter ego nos enteramos por Freud, por la literatura —Pessoa, Dostoievski— y por los dueños del mundo. Sigmund escribió sobre los otros yoes para explicar la imposibilidad de la felicidad perpetua; Pessoa y Dostoievski, entre otros, cavilaron sobre los heterónimos y los dobles como figuras vinculadas con el alter ego que nos recuerda quiénes somos, de dónde procedemos y cuya voz nos persigue cuando abandonamos los caminos correctos y olvidamos nuestras obligaciones. Por otra parte, la ausencia de alter ego —la fundamental—, es la responsable de las enfermedades del mundo contemporáneo.
Con los dueños del mundo la situación es sui generis. Para ser parte de ese gremio es indispensable carecer de alter ego, no contar con censores u observadores, no someterse a autoescrutinios, no creer en la psicoterapia y escuelas afines, no pensar en el otro, ser dueño de la verdad, saberse enviado de Dios y así… Para esta subespecie, comandada por políticos y negacionistas, sin olvidar a los ministros religiosos violadores, es necesario haber nacido con agenesia de alter(s) ego(s). Condición indispensable para formar parte de dicho grupúsculo es carecer de otros yoes: no enterarse de nada exime a la persona. No encuentro el nombre adecuado para ese síndrome. Podría ser, propongo, Agenesia de alter ego: la destrucción de la sociedad —Agenesia: Desarrollo defectuoso—.
Arnoldo Kraus
Profesor, Facultad de Medicina, UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.