nexos  hoy

El cuerpo

¿Qué tanto ha cambiado la casa que habitamos? ¿Es diferente el cuerpo que me acompaña, y con el que escribo hoy, al cuerpo con el que me sentaba a beber o me llevaba de una calle a otra hace dos o tres décadas?

Dos ojos, diez dedos, dos pulmones, una nariz, cuarenta y seis cromosomas y millones de genes tenían nuestros ancestros y tenemos los habitantes del siglo XXI.

cuerpo

Cultivar y cuidar el cuerpo es práctica ancestral. Hombres y mujeres han dedicado, desde siempre, tiempo e imaginación para hacer de su casa —el cuerpo como casa— un lugar bello, habitable. El Narciso de ayer se ha transformado en un nuevo e implacable narcisismo. El culto desenfrenado hacia el cuerpo, propiciado por motivos económicos y campañas anti envejecimiento, absurdas y falsas, desprovistas de ética, han envilecido al ser humano y creado un neonarciso. El mito encierra lecciones; vender el cuerpo en el siglo XXI expone perversidades.

Narciso, cuenta el mito, al contemplar su figura en la superficie del agua, sintió una fascinación por su propia imagen de la cual no logró sustraerse. No podía abrazar ni tocar al ser que veía reflejado en el agua, pero tampoco podía apartar su vista de él. Subyugado por la bella imagen de sí mismo que le mostraba el río, se retrajo de todo posible vínculo amoroso con otros seres, e incluso, se abstuvo de atender sus propias necesidades básicas. Su cuerpo se fue consumiendo hasta terminar convertido en una flor hermosa y ocasionalmente maloliente: el narciso.

El neonarcisismo   no huele mal, apesta. La persona, aunque responsable de sus actos, es víctima de políticas agresivas, yermas de ética. Nuevos cuerpos, músculos vigorosos, erecciones infinitas, viagras para mujeres, rostros sin arrugas, cabellos en la calvicie, longevidad (casi) perpetua, senos turgentes, botox cutáneos –no hay cerebrales-, plastias según las necesidades –elongación del pene, pezones erectos-, y medicamentos para retrasar la eyaculación precoz forman parte del menú del Cuerpo 2015.

El Cuerpo 2015 es una gran empresa. En ella participan médicos, industrias farmacéutica y alimenticia, compañías de biotecnología, cosmetólogos, y laboratorios médicos y hospitales, todos, aupados por magníficos medios de comunicación. La capacidad de seducción de la mass media es infinita. La necesidad de remodelar el cuerpo de grandes segmentos de la población económicamente capaz es infinita. Dos infinitos. ¿Qué significa dos infinitos?: Ser víctima de incontables y tramposos ofrecimientos:

· Recibir correos en la bandeja de entrada del correo electrónico que ofrecen dietas milagrosas y píldoras anti obesidad, cirujanos plásticos que ofertan sus servicios –no especifican el tipo de servicio-, píldoras para estimular el deseo sexual, cremas para combatir las obscuras manchas de la vejez.

· Servicios de photo shop para divorciados y divorciadas diseñados para embellecer el semblante antes de “subir” la fotografía a Facebook.

· Clínicas expertas en fertilización dedicadas a fabricar “bebés a la carta”.

· Clínicas expertas en restauración de la vagina y de los labios vaginales después del parto.

· Antidepresivos para interrumpir lo antes posible el duelo tras la muerte de un ser amado.

· Y etcétera —de verdad, etcétera.

Transformar el cuerpo original en otro, y construir un nuevo alter ego para habitar el nuevo organismo son metas de la industria que pretende, y logra, hacer de la casa original -el cuerpo como casa- una tienda, una tienda donde la insaciabilidad de la persona convierta su cuerpo en una tienda corporal.

Los grandes diseñadores de tiendas corporales han leído, pienso, a Sigmund Freud. Freud demostró como la mente ejerce una gran influencia sobre el cuerpo. Esa lección la saben los hacedores de los nuevos cuerpos. Venden, dicen, felicidad. Construyen, dicen, nuevos cuerpos. Lo que no dicen, a pesar de saber de Freud, es que algunos de sus clientes, decepcionados, empobrecidos, frustrados, acaban sus días como Narciso, con la única diferencia que los mitos son mitos y la realidad es real.

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Publicado en: Mirar los días

12 comentarios en “El cuerpo

  1. No sé. Creo que la mayoría no cuidamos el cuerpo como debieramos. Porque ir al gimnasio, correr 5 km diarios, es un trabajo que muy pocos se atreven a hacer. De acuerdo en que todo exceso es malo, pero estamos muy por debajo del mínimo.
    A mi ya no me parece nada malo que si hay productos industriales que ayudan a disimular la vejez, se usen.

    1. Manuel:
      Cuestión personal la de cada quien con respecto al ejercico. Lo mismo en relación al uso de productos «para disimular la vejez». El problema para mí es otro: Someterse a los dictados de las industrias relacionadas con la venta de productos no siempre útiles, amén de las mentiras implícitas en ese rubro me parece incorrecto.
      Gracias,
      Arnoldo

      1. De acuerdo Arnoldo, parece que el problema es más amplio, cierto que si bien hay un grupo muy grande de personas que no tienen acceso a «servicios» milagro, es una industria que lo único que busca es hacer negocio con los traumas no procesados de muchas personas que no aceptan su vida limitada.

        1. Bien y de acuerdo Pablo.
          En realidad el problemas es muy grave: El número de anuncios en la televisión y en otros medios relacionados con salud es cada vez mayor. Cero ética.
          Saludos,
          Arnoldo

  2. Querido Arnoldo:
    El cuerpo es el mismo y, a la vez, nunca es el mismo. Minuto a minuto, su incesante intercambio con el entorno lo hace emprender nuevas direcciones vitales («Penetrando el proceso vital», de Leonardo Viniegra, es lectura indispensable). Sin embargo, hay algo en él que siempre permanece, aquello que nos da identidad química: el repositorio de nuestro yo biológico.
    Por otro lado, este cuerpo del siglo XXI es demencial. Con el adjetivo ridículo me quedo corto. En la lógica de una sociedad de mercado como la nuestra (vale la pena asomarse a «Lo que el dinero no puede comprar» de Michael Sandel), todo está a la venta, incluso nosotros mismos, completos o en partes (¿qué tal el tráfico de órganos y plasma provenientes de los pobres del Tercer Mundo, eh?). Y esa negativa a asumir con serenidad los cambios propios de la vejez, pretendiendo que un sexagenario tenga el vigor de un verraco, que ni un gramo de grasa se acumule, que el pelo no se caiga y que la piel no se manche… ¡basta ya! Y he ahí otro lecho mercantil jugosísimo: no extraña la aparición de «médicos estéticos», hechos los fines de semana y a distancia por escuelas de dudosa reputación, que ahora disputan el botín de la vanidad a los especialistas en cirugía plástica, estética y reconstructiva. ¿Hasta dónde iremos a llegar?

  3. Buen día querido Luis:
    Siempre agradezco tu lectura y apreciio tus comentarios: nutren lo que escribo. Conozco el libro de Sandel; entre otras cosas, incluyendo el cuerpo, aunque no lo nombre explícitamente, son muy interesantes todas las reflexiones acerca de la felciidad nata -la cual no se compra -y de la infelicidad que se pretende mutar en alegría gracias al dinero. Eso se puede extrapolar al cuerpo: Ni los anábolicos, ni las cirugías estéticas, ni la elongación del pene aseguran felicidad. A todo eso le llamé «neonarcisismo».
    Abrazo,
    Arnoldo

  4. Es realmente triste la permanente insatisfacción y vacío existencial que vive el ser humano en las sociedades modernas ; donde el culto al ego , la ausencia de ética de los medios de comunicación , la publicidad y la voracidad del mercado nos esté llevando a olvidarnos de los verdaderos valores sobre todo en países como el nuestro , donde la desigualdad social es cada día mas marcada ; no creo que podamos llamar neonarcisos al gran porcentaje de pobres en México, que también gracias a la voracidad de las transnacionales y de la mayoría de los políticos ,nos ha llevado a ser uno de los paises con con mas alto grado de obesidad en el mundo.

    1. Georgina:
      Los pobres, por supuesto, no son «neonarcisos» -no tienen como serlo. En mi texto uso el término para la población que se deja seducir por el culto al cuerpo. Y si, los valores de la sociedad se cambian por las reglas del comercio.
      Gracias,
      Arnoldo

  5. Es la no aceptación de lo que somos, cómo forma de controlarnos, convenciéndonos de no ser suficientes !!!!

    1. Nuri:
      De acuerdo con tu idea: Quienes venden nuevos cuerpos, quienes ostentan el Poder, te cooptan, te borran.
      Gracias,
      Arnoldo

  6. Estimado Arnoldo Kraus: coincido con todo lo que
    expresas en este artículo, con un excepción. Con todo respeto, pero ningún antidepresivo sirve para » interrumpir» ningún duelo. La modificación neuroquímica, solo ayuda a que las neuronas post-sinápticas lleven a cabo su funcionalidad de manera más saludable; NO «interrumpen» el duelo, si acaso ayudan a que la asimilación de la muerte del ser amado sea menos angustiante, y se recupere poco a poco el ritmo del sueño y el gusto por el apetito y los pequeños detalles de la vida. Es efecto antidepresivo, mas no mágico…

    1. Alfonso:
      Tienes razón, utilice inadecuadamente el término interrumpir el duelo por medio de un antidepresivo. Lo que debo enfatizar es que esos medicamentos no deben usarse durante el duelo; aceptarlo y vivirlo es necesario.
      Gracias por la observación,
      Arnoldo

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