A Albert Camus siempre se regresa. Con el tiempo su figura crece, para algunos, por su legado histórico, para otros, por su coherencia, para todos, por su compromiso hacia los otros, con la ética.
Una de sus ideas, la que da inicio a El mito de Sísifo, no ha dejado de recorrer el mundo y de ocupar páginas enteras. “No hay sino un problema filosófico realmente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de ser vivida equivale a responder a la cuestión fundamental de la filosofía”, son las líneas con las cuales el malogrado Nobel de Literatura –murió en un accidente automovilístico a los 47 años-, inicia su mito y su mirada sobre Sísifo.
El otro Sísifo, el original, el de la mitología griega, adquirió renombre debido a la peculiaridad de su castigo: fue condenado a llevar una piedra hasta la cima de una montaña; poco antes de alcanzar la cumbre, la piedra rodaba hacia abajo y Sísifo debía repetir ad nauseam el proceso.

La idea de Camus data de 1942, año de la publicación de El mito de Sísifo. Discrepo de Camus: Nunca ha sido el suicidio el único “…problema filosófico realmente serio”. Cuando se publicó el libro, los destrozos humanos de la Segunda Guerra Mundial eran más serios y acuciantes. En 2015, y siempre, el suicidio sigue y seguirá siendo un problema filosófico que suscita diálogos y busca respuestas, pero, no el único, no el más serio. Compiten muchos, todos, desde donde se miren, vinculados con la ética (con la filosofía). Algunos imperecederos, injusticia, aborto, miseria, otros, derivados de la tecnología, eutanasia, clonación, medicina predictiva, y unos más, por las conductas de los seres humanos, migrantes, refugiados, desplazados.
El quid del mito griego sobre Sísifo es, para algunos, una lúgubre metáfora del sinsentido de la existencia humana; para otros, la motivación para vivir. Camus, por su parte, plantea la autonomía como atributo del ser humano y el del esfuerzo ininterrumpido como razón de felicidad. De ambas ideas escribiré en mi siguiente cita en este ciber espacio.
Creo que es una interpretación poco rigurosa de la idea de Camus porque me parece que, en El mito de Sísifo, el autor explica que la razón por la cual es la pregunta más seria de la filosofía es porque la respuesta determina como evaluamos otros problemas no sólo filosóficos sino prácticos. Los otros problemas que mencionas como eutanasia, clonación, justicia, no pueden pensarse sin asignar previamente un valor a la vida humana. Responder si la vida vale la pena vivirse es la condición de posibilidad de la filosofía.
Maruxca:
Lo que pienso, repito, es que el suicidio es uno, solamente uno de los probleamas que debe responderse desde la filosofía; no es el único ni el más importante. El resto de los problemas enumerados tienen la misma trascendencia. Además, decir si es válido o no suicidiarse es inadecuado. Cada cada caso es una historia. La del suiciido, eso sí, es la decisión más compleja que puede afrontar el ser humano.
Gracias,
Arnoldo
Creo que sigue Kraus sin tocar el punto. El principal problema filosófico no es el suicidio. Es el planteamiento relativo a cuestionar el valor de la vida, en este caso la propia. Respuestas trascendente por la cual, lo demás puede ser valorado. Redundando. El valor que le des a la vida, determina tu sentido de realidad en demás juicios axiológicos aplicados a otros temas. Y si, yo entiendo a Camus como lo hace Mauxca. Saludos, excelente tema.
Dr. Arnoldo Kraus:
Me parecen muy acertados todos y cada uno de los temas que aborda, ya que siempre nos invita a la reflexión .
A través de la historia de la humanidad, el hombre ha buscado una explicación de la vida y la muerte por medio de mitos y ritos. Al replantearnos el mito de Sísifo y retomar a Camus , nos preguntamos y reflexionamos acerca de la inutilidad de la vida frente a la eminencia de la muerte: el absurdo , o el sin-sentido de la existencia, y, el desasosiego que vivimos al plantearnos si la vida vale la pena de ser vivida. Camus nos insta a la acción , a la rebeldía y a la pasión; sin embargo cuando sentimos el tedio de una vida absurda o el sentido de ésta se agota( enfermedad, depresión, sufrimiento por dolor físico o del alma) como seres autónomos, podemos pensar en la aceptación lúcida de la muerte, mediante el acto de libertad suprema ( suicidio) del cual pienso será uno de los temas de la segunda parte de su artículo .
La vida tiene un valor intrínseco y lo verdaderamente absurdo es tratar de reflexionar acerca de su utilidad o su sentido. La vida hay que vivirla y ya.
La muerte, por el contrario, es absurda y es siempre inminente. Por eso también es fútil reflexionar acerca de ella.
María:
Muchas gracias por su comentario. Sus ideas me estimulan. Idea fundamental del pequeño texto que comenta, radica en señalar que el suicidio ya no es ni el «único», ni el tema fundamental para los filosofía. Incluso cuando Camus publicó su libro había temas más acuciantes. El suicidio es un tema muy complejo. Creo que es erróneo calificarlo como aceptable o no aceptable, como válido o no válido. Como en tantos otros temas de la ética médica el reto radica en idividualziar cada caso.
Gracias por su brillanye comentario y saludos,
Arnoldo
Deberíamos dejar abiertas las preguntas filosóficas, cuyos únicos límites sean lo falso y lo verdadero.
para mi fue un reto comenzar a leer a A camus, tal vez porque empece con el libro Hombre Rebelde,, pero este libro del mito de Sisifo,, sencillamente , me marco mucho,, una forma magistral de manejar el tema de las prsonas que se dan por vencidas,, sencillamente por estar solas, rodeadas de gente,, ,, ojala las instituciones de salud publica en mexico,, realmente se preocuparan por atender a los pacientes con problemas existenciales,, y no solo les entregaran antidepresivos o ansioliticos. felicito a sr Kraus
Pues nos repugna a los seres humanos en general es el hecho de que la vida no tiene ningun sentido, que la vida no tiene un fin, ni razón , y el hecho de que eso sea verdad nos irrita demasiado. El saber que no somos el centro de nada, ni el pináculo de nada: Darwin, Galileo, Hawking nos dicen todos los días que no hay importancia en lo que hagamos eso es lo que le molesta a mucha gente el no ser el centro de nada, ni el fin de nada….ni el comienzo de nada ….
Si eres bueno o eres malo, eso no tiene importancia para el universo , solo para tí y los que te rodean , para el universo que no tiene conciencia ni razón nada de lo que pase o se haga o se diga antes , ahora o despues tiene significado….por eso los seres humanos inventaron la religión y la espiritualidad….y luego la ciencia que intenta responder a preguntas que si son contestadas no tendran importancia en los siguientes millones de años….
Dr. Kraus, buen domingo, le escribo para expresarle mi gran complacencia por leer su reflexión, con la cual ccoincido. El suicidio es un problema complejo pero también muchos otros, sobre todo en la actualidad tan vasta y prolífica de experiencias humanas
Le saluda su exalumna de bioetica en la UNAM, Rosa Ortiz Rivera generación 2006-2008.
Gracias Rosa, sí, concuerdo con lo que dices: el campo de la bioética se expande cada vez más.
Abrazo,
Arnoldo
¿Es adecuado preguntarse con base en que valoraciones el suicida toma semejante decisión, cuando sabemos que muchas de esas decisiones están determinadas o marcadas por factores internos del individuo completamente ajenos a su voluntad? ¿No nos llevará esa pregunta a un laberinto sin salida y sin sentido del que es imposible escapar y por eso volvemos a ella una y otra vez? El problema de hacer filosofía sin considerar el conocimiento científico actual nos puede llevar a disquisiciones de poca trascendencia. ¿Habrá acaso un mito que describa tal conducta? ó ¿es tal vez prudente crear nuevos mitos adecuados a este tipo de ideas recurrentes?
Querido Arnoldo:
La muerte pone a prueba la vida. ¿Hay vida más allá de la muerte? Eso es fuente de esperanza (y también de pereza, para algunos). ¿No la hay? En ese caso, hay dos opciones: la absoluta desesperanza de creer en el sinsentido de la vida o la enorme dignidad de vivirla a plenitud frente a ese aparente absurdo. Y digo que aparente porque no creo que lo sea. Lo parece porque es mucha nuestra ignorancia. Aunque es muy difícil y yo mismo flaqueo con lamentable frecuencia desesperándome, me gusta pensar en los términos de unas palabras que dicen que estaban grabadas en el escudo de Alejandro el Grande: «persistir sin esperanza». ¡Seámos pues unos sísifos conscientes!
´Perdón: «seamos» se escribe sin acento.