—¿Quién toca?— preguntó el cadáver. En la antesala del panteón Manuel aguardaba sepultura. Recién había fallecido.
—¿Quién toca?— preguntó de nuevo el muerto recién muerto.
—¡Qué tristeza!— exclamaban sus familiares y amigos, ¡apenas había cumplido cincuenta años!
Algo así como un infarto acabó con su vida. Los años previos también contribuyeron. Manuel abusó y no escuchó a su cuerpo: trabajó en exceso, bebió alcohol, en cantidades industriales —así dicen mis broders—, fumó tabaco como (no) se debe, y muchos líos en la oficina y en casa contribuyeron a su muerte temprana.

Ilustración: Patricio Betteo
—¿Quién es?— dijo en voz queda Manuel, ante la nueva ración de golpes.
—Soy el azar.
—¿Me podrías explicar por qué me escogiste?, tenía una vida por delante.
—Es falsa la idea de que yo escojo. Me buscan y acudo. Yo no te escogí, tú te escogiste.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Conozco a uns familia que se sacó la loterĺa sin comprar el boleto.
Saul,
Esa familia ¿es de apellido Rulfo o Breton? Quisiera conocerlos.
Buen día,
Arnoldo