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Humillación

El mundo se divide en tres: humilladores, humillados y “seres humanos éticos” que no maltratan a sus congéneres (en este texto no me ocuparé de los últimos). Los primeros no pueden vivir sin los segundos y éstos no viven, tan sólo perviven debido a la condición impuesta por sus (casi) dueños. El humillado vive el presente no el futuro. Esclavos no son, una especie de esclavos “modernos” sí son. No encuentro en el diccionario la palabra adecuada para describir la interfaz entre humillado y esclavo. Laberinto cruel, interdependencia grosera: sin los bocabajeados los humilladores no cumplen ni satisfacen sus derroteros, y sin ellos los humillados, cruda paradoja, dejan de ser quienes son. Cruel afirmación. No me disculpo, es la realidad. Así es la historia de nuestra especie: un grupo requiere de otro para continuar pese a las dismetrías irrespirables entre ambos. ¿Por qué no regresas admirado Marx?

Ilustración: Mariana Villanueva

La historia de este fenómeno no requiere “demasiada” historia ni códices inasequibles. Fue, y sigue siendo, el día a día de la humanidad. Se ha especulado acerca de su inicio. Tres hipótesis: o empezó cuando la manzana perdió su virginidad tras ser mordida, o en el Arca del señor Noé donde la diferencia de idiomas hacía imposible hablar con los otros, incluyendo a los animales, o bien, con la difusión de las ideas divinas cuya terrible divinidad ha sembrado el mal por doquier.

La historia de la humillación arrancó cuando un ser humano empezó a poseer más que sus congéneres y desde el momento en que sus miradas se cruzaron por primera vez. Se incrementó conforme se acumularon más miradas y seguirá reproduciéndose mientras la población siga creciendo. Sin embargo, todo tiene límites. Por ahora se ignora si las dismetrías finalizarán pero se sabe que llegará el día. De nuevo dos hipótesis. Terminarán cuando los hundidos no soporten más su situación y se rebelen como ya sucede o cuando los humilladores requieran más bienes, más (pseudo) esclavos y eso, hoy, con o sin covid-19, ya no será  factible (“todo por servir se acaba”).

Como escribí líneas atrás, todo tiene límites: ni la Tierra ni los humillados pueden soportar y someterse más.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

7 comentarios en “Humillación

  1. El sueño es arcaico, empezó, tal vez, con la primera esclava sexual, tuvo su continuidad con el derecho de pernada sin olvidar el haren. La esclavitud fue una institución que hombres blancos de ojos azules defendieron al precio de su vida, esto fue en el ya tardío siglo XIX. Fue una guerra cruenta, el esclavismo como se ha dicho desde siempre fue un sistema económico; pero también los blancos enloquecieron con la noche africana y el ritmo de sus tambores, con los destellos en la noche densa producidos por el roce de los cuerpos. Es nuestro sueño inconciente tal y como Neruda narró su encuentro, con naturalidad, con una mujer de las clases bajas de belleza exótica.

    1. Saul:
      Interesante lo que escribes. Concuerdo con tus observaciones: ayer nuestros vecinitos gringos, sus policías, balearon por la espalda a un ser humano negro cuando ya estaba derrotado, en el coche. No abundo más. Me desvío. Este intercambio epistolar, aunque sea medio epistolar, me parece muy interesante: medio epistolar por la vía, pero, al menos algo, sobre todo ante la próxima desaparición de los carteros y de sus bellos bolsos. Y de ahí la idea: ¿Recuerdas, siguiendo la línea de estos correos lo que sucedía entre Artur Schnitzler y Sigmund Freud?
      Abrazo,
      Arnoldo

      1. La sociedad norteamericana de facto es de aparheid, de guetos. En esto no somos tan distintos: las lenguas de los pueblos originarios se están extinguiendo.
        P.D. muchas gracias por la segurencia del intercambio epistolar entre dos gigantes.
        Un abrazo.

    2. Del color que tú me digas, los humanos con poder siempre han esclavizado al vecino.
      Esclavos negros y esclavistas blancos es una simplificación miope.

  2. De verdad crees que esto pueda tener fin? Los humillados superan en número a los humilladores, y han logrado liberarse en varios países, pero necesitan uno o varios líderes que los organicen, y eso, es lo que me parece dificil. Y aún asi, entre ellos seguirá habiendo humilladores y humillados. Y en este país crees que pueda suceder ? La pobreza aumentará dia ccon dia. Como detener este fenómeno .? Para que desaparezca , se tendría que acabar la humaniidad. Si no es que el mundo (la naturaleza) acaba antes con la humanidad. Tu que piensas de esto ..?

  3. Gracias Gabriela, pues veo que eres más escéptica que yo -lo cual es difícil-. No, no creo que ese clasismo, cada vez más brutal, acabé algún día. La apuesta estaría encaminada a disminuir las distancias,
    Suficientes contradicciones existen y enormes las distancias entre los grupos. “Algo debe suceder”.
    Gracias por tu interés.
    Abrazo,
    Arnoldo

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