Un blog pequeño. La idea es compartir viejas obsesiones y preguntas no resueltas. Preguntas humanas tan viejas como la misma humanidad: tras la muerte, ¿qué sigue?, ¿sigue algo cuando se es ateo? Preguntas siempre compañeras de la filosofía, la poesía, el arte.

Las obsesiones, mientras no sean patológicas —je, je—, son provechosas: abren escenarios, hurgan en sitios diversos, aclaran, desmitifican y etcétera. Etcétera es este pequeño blog: pensar en la muerte como compañera de la vida. Pensarla desde el desparpajo y/o desde la filosofía. Pensarla con Epicuro, con Woody Allen y con los monjes tibetanos.
Con Epicuro. Es famosa su sentencia: “Si somos, la muerte no es; si la muerte es, no somos”. Tres ideas: A) No hay punto de encuentro entre una y otra. De ahí la imposibilidad de hablar sobre le final. B) El espacio entre vida y muerte es infinito. Imposible hablar desde la experiencia. C) No hay coincidencia temporal entre ambos eventos. Cuando empieza una termina la otra. Epicuro falleció tres siglos antes de nuestra era. Sigue vigente: cine, arte, filosofía y poesía se ocupan del dilema expuesto por él. Así será siempre.
Con Allen. Dos ideas. Durante la presentación de una de sus películas, un periodista le preguntó, “¿Cuál es su relación exacta con la muerte”. Tras meditarlo unos segundos, respondió, “Esto… la verdad es que no ha cambiado demasiado: estoy en contra de ella”. En otra oportunidad afirmó, “No es que tenga miedo a morir, simplemente no quiero estar ahí cuando ocurra”. ¡Caray!: ¿A quién no le gustaría robar las ideas de Allen y escribir su epitafio con amor y sorna? Por ejemplo: Cuesta trabajo vivir; no cuesta morir.
El maestro budista Sogyal Rimpoché (1947). Maestro de meditación budista, expulsado de su natal Tibet por la invasión china, ha reflexionado ampliamente sobre la muerte. En El libro tibetano de la vida y de la muerte, escribe: “Cuando llegué a Occidente, me sorprendió el contraste entre las actitudes hacia la muerte con que me había criado y las que entonces encontré. A pesar de sus éxitos tecnológicos, la sociedad occidental carece de una verdadera comprensión de la muerte y de lo que ocurre durante la muerte o después de ella”. Entender lo que sucede después de la muerte, como lo asevera Rimpoché, para mí es imposible. En cambio, sus aseveraciones sobre el divorcio entre tecnología y la construcción del ser interno de la persona —“… una verdadera comprensión de la muerte”—, las hago mías. Lo mismo sucede con otras afirmaciones del maestro budista; para él, la negación de la muerte va más allá del individuo: afecta a todo el planeta. La devastación de la Tierra poco importa: predomina satisfacer los fines inmediatos personales y egoístas. Poco importan los que siguen.
Un blog sin respuestas. Una certeza: no podemos experimentar la muerte pero si es crítico incorporarla a nuestro vivir —a nuestra experiencia. ¿Para qué?: Al hacerlo la vida puede adquirir otros sentidos. Compartir obsesiones y gastar (o ganar) un poco de tiempo, como lo hago en este escrito, sirve: las palabras acompañan. La única desventaja es obvia: alimentan las obsesiones. La muerte: Intermezzo, no ofrece respuestas, ofrece preguntas. Para regodearse durante el Intermezzo, comparto una idea. En Muerte y Existencia. Una historia conceptual del ser humano, James P. Carse, escribe: “La muerte, percibida como una discontinuidad, no es lo que roba su significado a la vida, sino lo que hace posible un mayor significado de la vida”.
Ni Epicuro ni Allen ni Rimpoché. Todos.
¡Si muerte es antes de la vida! ¿Para qué preocuparse de la muerte, si en la vida hay mucho que hacer?
Luis:
No entiendo la idea, «¡si muerte es antes de la vida!» Comparto tu comentario: Demasiadas cosas ofrece la vida. Quizás las aprecies y hagas mejor si eres consciente que ésta se acaba.
Saludos,
Arnoldo
la pregunta sería , que eras antes de nacer? ya vivias antes de ser engendrado? eras solo material genético incompleto? o energía flotando en el universo hasta que se amalgo en vida? o según creencias , eras un ángel que mandaron al cielo? cuañndo se empieza a vivir preguntaría yo, cuando se inicia a estar vivo
Es muy lindo siempre achacar a la sinsatez de lo desconocido la raíz de un supuesto miedo. Pero el problema ontológico no es el miedo a lo desconocido sino la angustia de saber que dejaremos de existir.
Daniel:
Difiero: Si hay miedo a lo desconocido.
Concuerdo: Dejar de existir atemoriza. Las personas religiosos tiene resueltos ambos problemas. Las envidio.
Gracias por el interés,
Arnoldo
y por q vives en la envidia, acercate a una religion
Mi muerte, en efecto, no tiene punto de contacto con mi vida, pero la muerte de los demás es una experiencia de mi vida. Hay un problema trascendental de la muerte (¿adónde voy?, ¿adónde fueron los míos?) que parecería inabordable fuera de las creencias religiosas; pero además hay un problema existenciario (perdón por el terminajo) en la muerte de los míos. En este sentido, la muerte aparece en la vida como el abismo atroz que abre la nada de los míos.
Desde luego, usted, doctor, se ha asomado a ese misterio que parece que se escapa de las palabras.
Javier:
Hay una frase de John Updike, que más o menos dice, «cada mañana soy otro, mi vida se ha alterado. Eso sucede porque pasa el tiempo y cada día fallecemos un poco» -su frase es mejor que mi reproducción. Pienso que tener conciencia de la propia muerte facilita su aceptación. Y si, como médico comprendes que en muchas ocasiones la muerte es mejor que una vida indigna.
Gracias,
Arnoldo
Somos, por suerte, el producto de un orgasmo, entre millones fuimos seleccionados para vivir unos años, también por suerte nacimos pobres o ricos, inteligentes o retrasados, feos o hermosos, si te fijas todo tiene una disyuntiva, la muerte también la tiene, ¿como quieres morir?, tu lo decides, si hambriento de más vida o satisfecho de la que viviste.
Franckchucho:
Cuando es factible, concuerdo contigo: tu puees decidir cuando y cómo morir.
Saludos,
Arnoldo Kraus
Poco tiempo antes de que falleciera mi papà, le pedí: regresa para confirmarme que existe la otra vida. Y regreso a los a los 4 meses. Esa mañana escuchè un rítmico ruido que se producia en un mueble donde era imposible tal fenómeno, me sentè en la cama y sentí movimientos del colchòn como si alguìen jugara a sentarse conmigo- yo estaba solo en mi recàmara con la puerta cerrada con llave desde la noche- decidì pasar al baño que està dentro de la recàmara y encontré 2 plumas, de las que regalan los laboratorios mèdico,en posición vertical dentro de la tasa del escusado ensuciadas de excremento- ¿que podrá significar esto ?-. Mi papà fuè mèdico alòpata, nunca aseptò, en vida, la vida espiritual.
Es maravilloso saber que esta vida es solamente una experiencia en la vida real, la vida espiritual que no depende del cuerpo humano.
La muerte es la nada, el descanso absoluto.
No existe otra vida, cual sería el objeto?
Después de La Muerte… sigue El Barril, La Escalera, El Gorrito…