Los santuarios religiosos, sobre todo los de judíos y católicos, están cada vez más vacíos. Los discursos de sacerdotes y rabinos no convencen. Sus actitudes tampoco. Se les acusa de poseer dinero mal habido, de ser pederastas y violadores, de no aceptar los cambios impuestos por el tiempo, de cerrar las puertas a las mujeres para ejercer como sacerdotisaso rabinas (con itálicas, no hay de otra), de no acceder a temas ingentes como aborto y eutanasia, de no mirar de cerca a los pobres y de otros avatares desagradables.
En los últimos años el monoteísmo tecnológico ha ganado espacio. Los creyentes en la aparatología empiezan con un aparato, siguen con dos, compran un programa ad hoc, compran dos, se buscan y buscan en Facebook, duermen con Twitter, comen con Instagram, hacen el amor con y en Internet, cambian computadoras y celulares tan frecuente como la cartera lo permita y desdeñan la obsolescencia programada, esto es, la programación del fin de la vida útil de un producto en poco tiempo, sea por falta de repuestos o porque la empresa los diseña para que su vida media útil sea corta. “Poderoso caballero es Don dinero” reza el poema de Francisco Quevedo.

Ilustració: Ricardo Figueroa
Suplir es costumbre humana. Los ministros religiosos yermos de ética, cuyo ejercicio amoral destruye, han generado diversos daños. Ellos han cavado sus propias tumbas y sembrado el descrédito de sus centros. El monoteísmo tecnológico y sus iglesias, como Silicon Valley en Estados Unidos, o Shenzhen en China, se han erigido como centros mundiales de culto para su majestad La Tecnología. A diferencia de los servicios religiosos tradicionales, en el monoteísmo tecnológico, los dioses viven, caminan y se mueven como sus acólitos. En algunos años es probable que el monoteísmo teconológio se convierta en Iglesia y Sinagoga.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
No se que hace mas daño a la humanidad, el fanatismo religioso o el fanatismo por la tecnología. Todos los fanatismos acaban con los valores, ( los pocos que quedan ), pero en este caso no se ccual sea mas dañino. Me inclino a pensar que el religioso. El primero no deja nada bueno, nada positivo, el segundo es mas probable que logremos sacarle algún provecho.
Gabriela:
Agradezco tu comentario. La suma, como la veas, tecnología mal empleada y fanatismo religioso es súper dañina, cancerosa diría yo. Ni una ni otra son controlables. El Poder económico se alimenta de la tecnología y las religiones de la insabiduría.
Saludos afectuosos,
Arnoldo
Arnoldo, tus líneas se encuentran lejos de todo. Te recomiendo el documental de Netflix “the social dilemma”.
Arnoldo:
No entiendo el significado «lejos de todo». Sí, me han recomendado «The Social Dilemma».
Gracias,
Arnoldo
Muy de acuerdo con la venida a menos de las Instituciones Religiosas y sus esquemas obsoletos, vacío que es ocupado por la fantasía de la tecnología – sobre todo en la gente joven- ; sin embargo alternamente se está dando un crecimiento de corte espiritual o de conciencia, cómo en ningún tiempo se había experimentado en la sociedad, lejos del llamado New Age. Este surgimiento se da en un binomio donde la espiritualidad está siendo respaldada y/ o comprobada por la tecnología.
Hoy los avatares «espirituales» muchos son científicos y pensadores
Olivia:
Muchas gracias por tu comentario. No sé si sea veraz, no lo creo, lo que comentas del «crecimiento de corte espiritual», signifique lo que signifique. Más bien al contrario: un estudio reciente demostró que los jóvenes observan su celular o su correo aproximadamente 150 veces al día (…).. Lo que si es veraz es lo que escribes acerca dela obsolesencia de las religiones.
Abrazo,
Arnoldo
Coincido que el secularismo, y la falta de respuesta de las religiones a los temas de hoy, las han ido dejando obsoletas, pero me parece que la necesidad de trascendencia, lo que ahora llaman nueva era, o «espiritual, pero no religioso», continua. Vaya Ud. a saber si eso es bueno malo. A mi me parece malo. En cuanto al fanatismo tecnológico, hace casi 2 siglos que la idea de la tecnología como progreso y respuesta contra los males del mundo (pienso en HG Wells, Isaac Asimov, Julio Verne) se ha ido imponiendo. Muta, pero la creencia que toda tecnología es progreso, hasta ahora es que es severamente cuestionada. Al final, eso de la fe del carbonero, no deja de ser falso. Lo importante es dudar, cuestionar, y si sobrevive, ahí si creer. Un poco de duda, o escepticismo, siempre es saludable.
Samuel:
Ahora, espero, que pocas personas sigan, en cualquier religión, fieles a la idea tantas veces repetida por Unamuno en la «Agonía del Cristianismo», donde hace hincapié en la fe de quién no exige pruebas. ¿Han perdido clientes las religiones? No lo sé, quizás las que la profesan sin fanatismo, sí. En cambio, creo de nuevo, los fanáticos crecen en tres de ellas, judía, católica y musulmana. En cuanto a la tecnología, la aprecio y la detesto. A su lista, agrego, a vuela pluma, a Thoreau, Bashevis Singer, Postman…
Saludos y gracias,
Arnoldo Kraus
PS En las páginas iniciales usted verá anunciado mi libro, «Bitácora de mi pandemia», que se publicará la próxima semana. Ahí viene, debidamente citado, uno de su textos, por supuesto, con su nombre (usted me lo autorizo