nexos  hoy

Morir en paz

Morir en paz es mí título de Un adiós en armonía. Asunción Álvarez del Río y Elvira Cerón Aguilar acaban de publicar Un adiós en armonía. Una invitación para aceptar la muerte y abrazar la vida (Grijalbo, México, 2015). Después de leer el libro, reescribir el título, entre las páginas, es tentador. Escogí Morir en paz aunque bien pude decantarme por Antes del final, o Decir adiós, decirse adiós, o Antes de partir, acompañar, abrazar. Leer contagia. Los lectores tienen la prerrogativa de recrear en el imaginario cuáles podrían ser otros títulos. Recrear permite compenetrarse con las autoras y alimentar la cosecha propia.

Un adiós en armonía, entrevera, a dueto, algunos vericuetos por los que atraviesan las personas con enfermedades mortales y sus familiares. Mezclar voces enriquece. Álvarez del Río habla desde la psicología y la bioética; Cerón Aguilar lo hace a partir de la sociología y la tanatología. Sumar y disecar reditúa. Las voces de las autoras se complementan: observan y escuchan con miradas diferentes, y lo hacen arropadas por historias singulares y con herramientas propias. Entre ires y venires fluyen preguntas y respuestas; de las segundas surgen, como debe ser, nuevas inquietudes. Cuando se reflexiona acerca de la muerte imposible finiquitar.

La muerte y sus circunstancias —deudos, ausencia, dolor, tristeza, miedo—, son, y siempre serán, temas inacabados, eternos. Nada tan eterno como la muerte y nada tan necesario, cuando las circunstancias sean las adecuadas, amistarse y entenderla (situaciones imposibles de comprender son decesos de niños o jóvenes, asesinatos, desapariciones).

La anatomía del corpus del libro permite leerlo en orden o en desorden. Yo leo en desorden. Hacerlo tiene ventajas: exige regresar a lo ya leído cuando la lectura de otros capítulos siembra dudas. En el capítulo, Los médicos y la muerte   las autoras escombran e invitan a reflexionar en temas como sedación, eutanasia, la dificultad y la enjuta reflexión de los médicos para dialogar sobre el final, las normas insuficientes en México para hablar sobre sedación y otras decisiones hacia el final de la vida.

En Aceptar la muerte, miedo y abandono encuentran eco en la voz de Elvira, “Es poca la gente que ve en la muerte la posibilidad de estar más atento al paso de la vida”. Otra idea, “Hoy en día”, escribe Elvira, “nos despedimos cada vez más rápido de los muertos, cuando yo pienso que debiéramos darnos más tiempo para aceptar la muerte y vivir el duelo”. Con Cerón revivo a Dostoievski. En Los hermanos Karamazov, la muerte tiene dignidad. Dostoievski borda a partir del hedor que despide el stárets Zosima. Entre los monjes que se agolpan ante la celda del santo stárets se produce una división: la de quienes, frente a la falta de dignidad del muerto —que en lugar de expeler un olor de santidad, empieza a descomponerse— cuestionan la santidad de su vida, y los que saben, la minoría, que la suerte del cadáver no determina cuán digna y ética fue su vida.

En Decidir sobre la muerte, tras reflexionar sobre eutanasia, Asunción comparte sus miradas, “Un estudio realizado en Holanda ofrece un dato muy interesante: al comparar a familias en duelo por la muerte de un familiar se descubrió que cuando la persona había muerto por eutanasia, los familiares llevaban mejor el duelo”. Renglones adelante agrega, “Sería importante pensar en la eutanasia como un recurso confiable con el que pueda contar una persona que padece una enfermedad grave, y que pueda decir: ‘Voy a seguir todo lo que me ofrecen para curarme porque sé que si llega un momento en que ya no hay nada más que hacer y todo se pone mal, puedo contar con la ayuda de mi médico para morir bien”.

Un adiós en armonía es un texto “suave”, sencillo, bienvenido. La lectura, salvo por algunas ideas edulcoradas e incluso doctrinarias, es amena, agradable. Conjugar dos miradas invita. Invita a pensar en la obligación de acompañar y escuchar a enfermos incurables y sin esperanza, e invita a reflexionar en el derecho inalienable que tiene el ser humano sobre su vida.

El libro abre la tela del abanico al sumergir al lector en el continuo vidamuerte: Quien se adueñó de su vida tiene derecho de adueñarse de su muerte.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Mirar los días

10 comentarios en “Morir en paz

  1. Querido Arnoldo:
    ¡Cuánto necesitamos poner sobre la mesa el tema de la muerte! Por no haberlo hecho (o, por lo menos, no lo suficiente), atestiguamos hoy tantos abusos en el ámbito de la medicina y tantas condenas lamentables de quienes han hecho de la vida (cualquier tipo de vida, incluyendo la que se vive indignamente) un valor absoluto e incuestionable. Sea por tanto bienvenido el libro de Asunción Álvarez del Río, que habrá que leer a la brevedad para intentar mitigar la sed de Tántalo ante la escasez de esos oasis de sabiduría, tolerancia y compasión.

    1. Gracias querido Luis por tu amable comentario. Sí, como lo hemos platicado, los abusos de la medicina impiden, con frecuancia, morir con dignidad. Tú, como patólogo, lo sabes por lo que observas en el microscopio y por tus múltiples lecturas de la vida.
      Abrazo,
      Arnoldo

  2. Muy interesante, comparto que en 2013-2014 se presento el Libro «Permiso para morir» escrito por varios médicos Argentinos,Esther Cross,Diego Muzzio, Ángela Pradelli, Ana Cerri, Sergio Olguín, Ricardo Coler, Alejandra Laurencich, Mateo Niro, Virginia Cosin, Patricia Kolesnicov, Sonia Budassi,Ariel Magnus, Daniel Flichtentre, en el que comparten sus reflexiones al respecto y comparto la siguiente:

    «A veces el éxito de una maniobra o de un tratamiento representa un fracaso para el paciente. Las
    razones son muchas y muy complejas. Una de ellas es el malentendido que confunde “permitir” morir con “dejar” morir.»
    saludos.

    1. Gracias Luis Felipe:
      Creo que el problema no se queda entre permitir y dejar, va más allá. El reto es acelerar la muerte cuando las condiciones sean las adecuadas, las requeridas, las pensadas por el enfermo.
      Saludos,
      Arnoldo

  3. Un adiós en armonía, o un morir en paz. Es lo deseable para todos,con sus inevitables como se menciona en lo trágico o en lo ya esperado otro de los pendientes casi siempre es dejar testado lo necesario para evitar las incertidumbres a los deudos,pero en fin nuestro paso es inexorable.

  4. Es un articulo a favor de la eutanasia, se pierde el sentido de Dios y del misterio del dolor que ofrecido a Dios es redencion, sacrificio. No estoy de acuerdo para nada con los autores

    1. Juan:
      Pienso que sería deseable comunicarse con las autor e¡as e iniciar un diálogo.
      Saludos,
      Arnoldo

  5. Estimafo Arnoldo, seguramente un libro que debe ser liberador para algunos, como yo, que perdi a mi mama en medio de tanta angustia, de pensar en un «despues» que nunca llego…me quede con las ganas de escuchar al oncologo decirme que todo habia terminado…y yo que no me atrevi a hablar. Gracias por compartir estos temas. Un abrazo a ti y a mi amiga Asuncion.

    1. Angélica:
      Pues sí… el problema es que los médicos hablan poco y los pacientes exigen poco. El final se suaviza cuando las palabras de uno y otro se suman: Permiten comprender (algunas veces) el final.
      Saludos,
      Arnoldo

  6. LA MUERTE CON DIGNIDAD,,,,,,,,,, ME HE ENCONTRADO EN EL CAMINO , PERSONAS QUE TIENE LA CREENCIA DE MORIR CON DOLOR PORQUE DIOS ASI LO QUIERE Y LOS DEJAN MORIR EN MEDIO DE GRITOS DE DOLOR YSUPLICANDO YA MORIR O DEJARLOS MORIR , ESO ES MORIR CON DIGNIDAD ? ESTOY DE ACUERDO EN Q

Comentarios cerrados