I
¿Nos ha hecho más felices la tecnología? Me refiero a los que tenemos la posibilidad de acceder a ella. Acceder a ella significa contar con dinero. Imposible obviar la idea siguiente: la tecnología ha profundizado la división entre ricos y pobres. Los ricos acceden a ella e incrementan sus haberes. Los pobres no acceden a ella y se rezagan más. Las diferencias son fuente de infelicidad, incluso para quienes la usufructúan: a la larga la pobreza se transforma en agresión e inestabilidad.
II
Neil Postman: “Siempre pagamos un precio por la tecnología. A mayor tecnología mayor el precio”. El autor del término tecnopolio tiene razón. Sin embargo, imposible vivir sin tecnología, imposible no entender que su reproducción ha sido y será geométrica. No hay cómo limitar o atenuar su crecimiento. Nada ni nadie puede contra ella. Se decía que la ética era el único contrapeso posible. No ha sido así.

Ilustración: Kathia Recio
III
Grandes pensadores lo han repetido: la tecnología es neutra. Tienen razón: el hombre es quien atenta contra esa neutralidad: Hiroshima, Chernobyl, playas africanas atestadas de computadoras e impresoras europeas, llamémosle basura electrónica, etcétera, conforman el nuevo paisaje.
IV
La Tierra padece diversas enfermedades. Hoy, 2020, se encuentra peor que hace cinco años y mucho peor que hace diez años. Quien conoce la naturaleza de la Tierra lo ha advertido. Los negacionistas desmienten la idea previa. Así ha sido, así seguirá siendo. Diferir es la norma. Las afectaciones de nuestro hábitat, sin soslayar los cambios propios de la Naturaleza, se relacionan con la omnipotente y omnipresente tecnología. Incluyo los plásticos y sus derivados, cuyo sobreuso y mal uso ha inundado los mares. La idea previa no es torpe. Inundar los mares parecería una contradicción. No lo es.
V
Definir el concepto de felicidad es intrincado. La felicidad es un estado de ánimo que va y viene. Imposible comparar hoy su(s) significado(s) con el de hace cincuenta o cien años. Difícil evaluar su(s) concepto(s) en grupos aborígenes no amenazados por caciques, e imposible comparar las percepciones de los habitantes, por ejemplo, de Estocolmo, con dichos grupos. De ahí la imposibilidad para universalizar los significados de la felicidad.
Las ideas previas me permiten concluir. Como especie, a sabiendas de que miles de millones de personas viven con menos de dos dólares al día y que en algunas naciones africanas el promedio de vida no rebasa los 40 años, la tecnología no nos ha hecho más felices.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Doctor creo que la tecnología a ensimismado más a los humanos , no nos miramos , no nos tocamos y .. de qué sirve tanta información sino sabemos cuidar nuestro hábitat .
Gracias por sus escritos . Siempre .
Claudia,
Gracias por tu interés. Coincido con tu idea. Será fantástico, pero no hay como hacerlo, comparar la felicidad de las personas hace 40 años contra lo que hoy sucede. Ahora existen los llamados «índices de felicidad, y, si mal no recuerdo, el país que siempre ocupa el primer lugar es Bután (nunca he estado), donde, entiendo, la tecnología no priva sobre los humanos.
Abrazo,
Arnoldo
«La batalla terminó, alguien ganó, alguien perdió. Lo malo es bueno, lo bueno es malo». Coro de brujas de Macbeth. Disfruto de las nuevas tecnologías, en ese sentido vivo en lo que ayer fue futuro. No me siento extraño, en el ayer me sentí extranjero, fuera de época: mi educación fue rara: fui educado en la tolerancia, nunca entendí que alguien pudiera sufrir abuso por su diversidad sexual al grado de abandonar la prepa. Pienso en rl desarrollo de la inteligencia artificial que revolucionará la medicina. Las vacunas contra el Covid-19 ya se anuncian, mi apuesta sigue siendo por la empatía y la solidaridad, soy un convencido -no un creyente- de la cadena de favores. Vivan las nuevas tecnologías con la condición de que se expandan. Para terminar: los biölogos han encontrado especies de aves en las que llegan a existir abuelas no biológicas, como se dan en nuestra especie.
Saúl:
El inmenso problema, del cual no hablas, es que amén del daño que producen las nuevas tecnologías en el ambiente y en el ser humano, muchas, quizás todas, profundizan las diferencias entre ricos y pobres. Quién puede acceder a ellas se educa de otra forma y recibe sus beneficios, de todo tipo. Quienes quedan marginados por pobreza, quedan excludos del torrente de la vida y su miseria se profundiza más.
Saludos cordiales y gracias por el tiempo,
Arnoldo