Las oportunidades tienen dos derroteros: si se aprovechan dejan de ser ofertas y se convierten en logros. Si se hace caso omiso de ellas o no se confrontan se quedan en el espacio etéreo (inmenso) de lo que pudo ser y no es. Gran cantidad de lo que se hace y no se hace proviene del universo de las oportunidades. Oír quién toca a la puerta y salir es una opción. Escuchar quién toca a la puerta y agazaparse es otra opción.

Ilustración: Víctor Solís
Si bien no concuerdo con la idea de que cada quien es responsable de su destino —quien nace en una casa pobre muere más pobre—, sí concuerdo conmigo cuando pienso lo siguiente: el destino del mundo depende de los aciertos y yerros de quienes lo dirigen, esto es, como siempre —soy aburrido—, políticos, grandes empresarios y religiosos, en ocasiones, sobre todo los dos primeros, asociadoscon narcotraficantes.
El covid-19 tocó muchas puertas. Lo hizo desde diciembre de 2019. Dos años después sigue, y seguirá entre nosotros por tiempo indefinido, entendiendo por indefinido un tiempo semejante a siempre. Comparto cinco notas sobre nuestra pandemia. Podrían ser decenas (y más). Aunque el espacio digital es generoso, no abuso de él ni del tiempo del lector.
Intitulo las notas “Covid-19: de la oportunidad a la realidad”.
1. La distribución de la vacuna ha sido inequitativa. En un mundo globalizado el reparto inadecuado impedirá controlar la pandemia. El magro reparto afecta y afectará a la población. Los países “sobrevacunados” —tres vacunas versus cero en países pobres— también sufrirán las consecuencias.
2. Los expertos consideran que los habitantes de las naciones pobres recibirán la vacuna entre 2024 y 2025. El retraso profundizará la pobreza. Los incontables planes trazados por las organizaciones rectoras del mundo para disminuir la miseria seguirán empolvadas. Más de lo mismo.
3. Las naciones ricas han comprado más vacunas de las que requieren. No hay dosis suficientes para los países pobres. A ese fenómeno se le conoce como Vaccine nationalism (nacionalismo de vacunas). La vieja sentencia “El hombre es el lobo del hombre” nunca será vieja.
4. La mala salud del planeta continuará empeorando debido a la pésima distribución de las vacunas. A principios de agosto de 2021 sólo el 2 % de la población africana había sido vacunada. Los políticos dueños del mundo no utilizan la palabra subhumanos, no lo hacen pero…
5. La falta de vacunación en los países pobres podrá ser la causa de la aparición de nuevas variantes de covid-19. Perogrullo pregunta: ¿las vacunas serán eficaces contra las nuevas variantes?
Las pandemias, en este caso la representada por el covid-19, ofrecen retos y oportunidades. En los países ricos los retos se han afrontado con relativo éxito. La Organización Mundial de la Salud calcula que han fallecido entre cinco y diez millones de personas —los datos son inexactos—. Las oportunidades malgastadas han demostrado cuán torpe es la condición humana: mientras no se vacune a la inmensa mayoría del mundo el virus pervivirá por tiempo indefinido, el número de pobres aumentará y la salud del mundo seguirá empeorando.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
La actual crisis de la pandemia es la mayor no derivada de una guerra mundial; como siempre ocurre con cualquier tipo de crisis se rasgó el velo de una cierta realidad cuyos alcances todavía desconocemos; para el caso del Continente Africano su población es castigada por enfermedades desconocidas en Occidente y si el Covid no ha golpeado a ese Continente es por su población joven -tienen pocos viejos- y por cuestiones culturales. La fundación Gates dirije sus esfuerzos a ese Continente. No es banal que la pandemia haya brotado en una provincia China y se hay propagado rapidamente por el Mundo. Por supuesto, las farmaseúticas son empresas privadas, pero también existen -pocos-sin fines de lucro. La humanidad derrotará a esta pandemia. Como algunos confiamos la vacuna fue diseñada en tiempo recor. Nadie cierra los ojos frente a las desigualdades, basta con salir a las calles psra ver esa realidad. Saludos como siempre.
Gracias Saúl por su interés,
espero que tenga razón en cuanto a que la pandemia finalizará. Aún no lo sabemos. Lo que explica sobre África es veraz; podría dejar de serlo si aparece una nueva variante, lo cual no es imposible.
Saludos y gracias,
Arnoldo
Es tan claro que preferiría no entender, pero…
Gracias Sylvia, concuerdo contigo, y yo preferiría no explicar…
Saludos,
Arnoldo
Leyendolo, Mi Dr Kraus, nunca fue mas cierto una frase que le leí a Susan Sontag en Cuestión de enfásis: «Pero la geografía es destino». Paises pobres, paises ricos, inequidad. Nacer en un sitio nos condiciona, y el Covid se encarga de recordarlo. Para algunos condena, para otros libertad. Para la humanidad, la desigualdad.
Gracias Samuel, su comentario y la sabiduría de Sontag siempre son bienvenidos. Concuerdo con su opinión y con la del gran George Steiner: «Somos cómplices de lo que nos deja indiferentes». Me queda claro que ambos pensadores tienen razón. También, tristemente, me queda claro que la humanidad no tiene solución.
Saludos afectuosos,
Arnoldo
Desafortunadamente son mas los errores de quienes «dirigen el mundo » con deseo de ser el mas fuerte o el mas poderoso, la estadística de la Oxfam (organización contra la desigualdad) confirma que las 8 personas mas ricas del mundo acumulan mas riqueza que la mitad de la población mas pobre , unos 3.600 millones de personas (fuente BBC news).
La salud del mundo cada dia es mas Kafkiana .
Pero empezando con el primer comentario de su articulo , en muchas otras circunstancias de la vida personal ( no por la pandemia ) creo que cada quien si, es responsable de su propio destino .
muchos saludos y gracias por ponernos a reflexionar como siempre .
Gracias Claudia, como siempre su comentario es bienvenido. Leí el estudio de Oxfam: es terrible, y lo más terrible es que cada vez los ricos acumulan mas y los pobres se sumen más y más. La salud personal depende de nueva cuenta en dónde naces y quienes son tus padres. Urge contagiar «un poco » de conciencia.
Saludos,
Arnoldo
Es necesario repetirlo más allá de la saciedad: la pandemia brotó en una provincia China; ya en La Peste hay una referencia a China y éste país celebrará las olimpiadas de invierno en buena medida con nieve artificial mientras algunas provincias superpobladas recientemente fueron declaradas en cuarentena; la OMS llevaba décadas alertando sobre la posible aparición de pandemias; los avances de la medicina se dan día; hay laboratorios de punta sin fines de lucro que liberaran sus patentes para ponerlas al alcance de todos; la pobreza es un problema endemoniado, creo conocer el problema, no sé si alguien me pueda enseñar algo sobre la cuestión: los pobres no requieren de lástima.
P. D. Moderna liberó su patente por el tiempo que dure la pandemia. Saludos.
Muy bien por Moderna. Se tardaron…, pero, vale mucho la decisión.
Saludos,
Arnoldo
La patente se liberó en 2020. Ya existe fármaco en el mercado contra Covid. Europa ya levanta restricciones. En USA piden en cambio de pandemia a endemia del Covid. Periódicamente surgen en la historia movimientos sociales de histeria colectiva que proclaman el fin del mundo; sin duda, en la actual pandemia en gobiernos y sociedades esas reacciones afloraron. Mis nietos emigraron de SFO a Denver en busca de educación y mejores condiciones de vida: la pandemia se convirtió para ellos en una lejana batalla de ecos apagados: juegan descalzos en la calle con otros niños, practican senderismo y escalada, reciben clases de tenis; a distancia tomaron clases de música y ajedrez; no perdieron el año lectivo. En un sentido simbólico y real hicieron el viaje inverso de Las Viñas de la Ira. La pandemia, con el cierre de guarderías, nos trajo – a mi mujer y a mi- el don de una pequeña de 2 años – Andrea- encantadora, de grandes ojos y mofletes, cabello rizado, morena clara, fuerte, alta e inteligente. Nos iluminó la larga noche que se cirnió sobre la tierra grave y doliente. Inmenso faro. Personalmente ni un sólo dia me enclaustré, seguí con mis tareas en la medida de lo posible. Seguí ocupando «mi lugar» en la terraza de una cafetetería vecina, leí y vi la locura y desesperación de mis conciudadanos desde ese mi mirador. Todo esto en medio de la desesperación y de la muerte. Y eternamente consagré mi corazón a la tierra grave y doliente y le juré que la amaría.