Criminalizar la pobreza es una frase cierta y cruda. Ignoro quién fue el primero en decirla. A la pobreza la criminaliza el ser humano: Homo homini lupus, “el hombre es el lobo del hombre”, y la remata la naturaleza, ya sea por ella misma o por las actividades depredadoras de la especie humana: tsunanis, maremotos, sequías, contaminación, terremotos. Dos ejemplos sobre la criminalización de la pobreza como abrebocas antes de centrarme el el caso Haití.

Primero. Las mujeres que deciden abortar se dividen en dos. Las que tienen dinero lo hacen en condiciones adecuadas. El procedimiento es seguro, no conlleva riesgos, no afecta al círculo familiar. Las pobres abortan en la clandestinidad. Ellas mismas lo hacen o quien las ayuda no cuenta con los elementos suficientes y modernos para llevarlo a cabo. Muchas (una es muchas) fallecen, dejan a sus hijos sin su protección, otras padecen secuelas y algunas son encarceladas.
Segundo. México como Earl. La tormenta tropical Earl produjo, en agosto, al menos 38 muertos en Veracruz y Puebla. Los muertos vivían en zonas proclives a deslaves, en zonas inseguras. Sus condiciones económicas y los hurtos de nuestros gobernantes no les permitían vivir en sitios seguros. Earl como México.
En 2010 un terremoto devastó Haití, la nación más pobre de América. Murieron 316,000 personas, quedaron heridas 350,000 y 1,5 millones perdieron su hogar. De acuerdo a la realidad, es una de las catástrofes más graves de la historia. Tras el terremoto, “el mundo” se volcó hacia Haití. Remediar lo irremediable era la meta.
La miseria de los habitantes y sus condiciones de insanidad aumentaron el número de muertos después del terremoto. El patético círculo es el siguiente: las fuerzas de paz de la ONU procedentes de Nepal, donde el cólera es endémico, fueron los causantes del brote de cólera que en los últimos seis años ha matado a más de 9.000 personas. La infección se transmite mediante agua contaminada por residuos humanos (excremento). Los soldados nepaleses vertían sus aguas residuales al mayor río de Haití. En Nepal el cólera es endémico; en la isla caribeña, el Vibrio cholerae se consideraba erradicado. Los nepaleses orinaban y defecaban en el río por no contar con otros medios. Los haitianos bebían esas aguas sin saber lo que ingerían. ¿Son culpables los nepaleses?, ¿es responsable la ONU?, ¿qué tanto robaron los políticos haitianos y cuál es su responsabilidad, no del origen del terremoto, pero sí del número de muertos y de la falta de agua potable de la población, no tras el terremoto, sino siempre?
Los familiares de las víctimas por el cólera demandaron a la ONU por los sucesos. La culparon por la epidemia. La demanda multimillonaria lleva años en los tribunales. La ONU no admitía su responsabilidad a pesar de que los investigadores del Centro de Control de Enfermedades Infecciosas estadounidense concluyó en 2011 que las fuerzas de paz nepalíes fueron los causantes de la epidemia. Este mes la ONU admitió ser la “responsable moral” de los hechos tras conocerse el borrador de un asesor de derechos humanos que sostiene que la epidemia “no habría estallado sin las acciones de las Naciones Unidas”; el informe critica las maniobras para negar la implicación de la organización. La ONU cuenta con blindaje judicial e inmunidad ante este tipo de demandas. El affaire ONU-Haití-Cólera es complejo.
Concluyo. Comparto algunas preguntas. Preguntar(se) y responder(se) es imprescindible: Quién es “más responsable” de la epidemia, ¿la ONU o el gobierno haitiano?, ¿debe la ONU pagar a los demandantes?, ¿son los soldados nepalíes responsables?
La historia de Haití es más triste que la de la mayoría de las naciones latinoamericanas. Es más triste porque el país es más pobre. Es igual porque sus políticos —recuérdese a la execrable dinastía Duvalier— son igual que la mayoría de los nuestros: execrables, corruptos ad nauseam.
Culpables todos pero en especial la ineptitud de la ONU , no sé de enferme dadles pero la logística es básica para ese tipo de misiles de apoyo …buen artículo salidos
Gracias Rafael:
Pues sí, parece que la ONU en muchos casos no es más que un triste títere.
Saludos,
Arnoldo
Hola Arnoldo, buenas tardes,
¿Cómo romper el círculo vicioso de la pobreza? Para ello hay mucho escrito al respecto, Amartya Sen (1998) dice que la pobreza es en sí, en plano personal y colectivo, la ausencia de libertad. Entonces ¿Cómo se puede aspirar a la libertad?
Los países llamados “hiperdesarrollados” mantienen un equilibrio entre la relación de su economía, su política y su sociedad. Marx ya señalaba esta relación para comprender el proceso del desarrollo y Gunna Myrad (1957) en el siglo XX, junto con muchos otros autores, retoma de manera clara el planteamiento sobre que el análisis del desarrollo económico de los países debe considerar la relación de esas tres esferas (economía, política y sociedad).
Qué sucede en esas tres esferas en los países donde la pobreza no forma parte de sus principales índices de atención. En esos países existe ahorro, inversión, crecimiento económico, rentas elevadas (esfera económica); democracia, libertades, transparencia, estabilidad (esfera política); educación, conocimientos, investigación (esfera social). Fontela, E y J, Guzman (2003). De todo lo anterior carecen los países pobres, que además en muchos de ellos la guerra o el narcotráfico los hacen inhabitables, provocando éxodos a lugares o países que les permitan sobrevivir, países donde la corrupción, la impunidad y la falta de educación, impiden el ahorro y un crecimiento económico con una distribución justa.
Las intervenciones de los organismos internacionales, como el de la ONU, el más grande de ellos, para atender la guerra y/o la extrema pobreza en países con una exacerbada desigualdad entre su economía, su política y su sociedad, puede o no cuestionarse, ya sea por sus motivos o por la falta de, y sin entrar en esa discusión lo que creo es que ante todos los casos de intervención se debe ser “horizontal” como bien dice el buen Galeano “A diferencia de la solidaridad, que es horizontal y se ejerce de igual a igual, la caridad se practica de arriba-abajo, humilla a quien la recibe y jamás altera ni un poquito las relaciones de poder”. Quienes tienen el poder suelen ser poco solidarios con quienes padecen la pobreza y la guerra, aunque la letra y la intención sean distintas su ayuda termina siendo en muchos casos sólo asistencial y/o caritativa. Sé que no es sencillo, pero la pregunta que me hago es ¿Por qué a un organismo como la ONU le cuesta tanto trabajo asumir sus errores? Hacerlo le ayudaría a mejorar sus prácticas. ¿El ejercicio del poder aunque se ejerza con las mejores intenciones exenta las faltas, las equivocaciones? Quizá lo que verdaderamente falta es horizontalidad.
Saludos.
Rosalba
Excelente e ilustrado comentario, la felicito por si claridad en su exposición y la argumentación.
Gracias David, aprecio tu lectura.
Saludo,
Arnoldo
La ética enseña que el camino del infierno está sembrado de buenas intenciones, desde este punto de vista la ONU es responsable.
Gracias Rosalba por tu extenso comentario:
La pregunta no es, ¿estaríamos peor sin la ONU?, la pregunta es, ¿por qué no mejora la situación a pesar de la ONU? Aunque estoy seguro que la ONU ayuda mucho, pienso que los duelos del mundo la tienen maniatada y que sus decisiones no se teman en su seno, sino desde afuera. Por eso las sabias palabras de Sen no prosperan.
Gracias Rosalba, aprecio tu tiempo,
Arnoldo
El error, la equivocación, existen. Esto también lo enseña la ética. Por otro lado, una corriente de pensamiento postula que nunca conocemos la realidad, que sólo conocemos la no realidad. Véase entre otros a un señor de nombre W. Shakespeare. Esto también es ética.
Saúl:
…aunque la realidad de la pobreza no admite ficción, ni siquiera la de Shakespeare,
Saludos,
Arnoldo