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Realidad

Han pasado seis meses desde el inicio “oficial” de la pandemia. Meses largos, semanas y días cargados de preguntas, dudas, inquietudes, inexactitudes y algunas realidades, las cuales, salvo la inequívoca verdad del probable número de muertos y de nuevos pobres y pobres más pobres se derrumban para dar paso a nuevas, cuestionables y efímeras realidades. Nuestra especie detesta la incertidumbre. No sabemos lidiar con ella. En ocasiones, como bien lo dice T. S. Eliot en uno de sus poemas, tampoco contamos con las agallas suficientes para lidiar con la realidad: “Bueno, bueno, dice el pájaro: / la especie humana / no puede soportar / demasiada realidad”.

¿Qué haremos cuando la realidad toque a nuestra puerta si acaso toca y si acaso es veraz y absoluta? No sabemos si la pandemia terminará. No sabemos si habrá vacuna. No sabemos si los ansiados medicamentos estarán disponibles “para todos” en las próximas semanas y desconocemos que tan eficaces y costosos serán. No sabemos si los contagiados quedarán inmunes. No sabemos cuántos muertos habrá. No sabemos si China dijo la verdad. No sabemos si la pandemia de la pobreza será peor que la viral. No sabemos si los muertos por hambre o por la violencia superarán las muertes por covid-19. No sabemos cómo pervivirán los familiares de los muertos que hoy no saben dónde están los restos de los suyos. Mientras escribo no sabemos lo que desearíamos saber. Tampoco sabemos si al final de este oscuro y largo y cuasi universal túnel tendremos las respuestas a todo lo que hoy, julio 10, quisiéramos y deberíamos saber.

Ilustración: Kathia Recio

Saber es necesario. Y hacerles saber a los políticos la necesidad de saber es urgente. En Aeropagítica, John Milton, defensor de la libertad de la impresión contra cualquier forma de censura, escribe: “Quien está acostumbrado a la reflexión sabe bien que nuestra fe y conocimiento progresan a través de su ejercicio, como lo hacen nuestros miembros y nuestra complexión física. En las Escrituras se compara la verdad con una fuente caudalosa:  si sus aguas no fluyen en movimiento continuo, acaba por corromperse en una charca fangosa de conformidad y tradición”.

Comparto: Areopagítica: Un discurso del Sr. John Milton al Parlamento de Inglaterra sobre la libertad de impresión sin censura, es un tratado escrito en 1644 contra la censura. Aeropagítica es considerada como una de las defensas filosóficas más apasionantes e influyentes del principio sobre el derecho a la libertad de expresión. Se considera que es una de las defensas más elocuentes de la libertad de prensa que se haya escrito. Milton perseguía la verdad. Eso necesitamos: verdades.

 


Arnoldo Kraus

Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

9 comentarios en “Realidad

    1. Saul:
      Justo releo los ensayos de Montaigne. Con más edad me siguen gustando, pero, aunque no he los he acabado, no me deslumbran como antaño. La mentira, tema complejo: nunca es adecuada, pero -pero- en ocasiones mata, otra veces da ofrece un respiro -no la defiendo-.
      Saludos,
      Arnoldo

  1. Decir la verdad dura y pura, en todas sus formas, dijo Emerson. La verdad os hará libres dijo el evangelista. Siempre es bueno recordarlo en estos tiempos donde el disimulo y la falsedad han hecho carrera. Gran texto, Dr Kraus

    1. Samuel:
      Aprecio su tiempo, sus palabras, sus citas siembre adecuadas y su interés. Todo alimenta.
      Saludos afectuosos,
      Arnoldo

  2. Ese alto caballero ameticano
    Cierra el volumen de Montaigne y sale
    En busca de otro goce que no vale
    Menos, la tarde que ya exalta el llano.
    EMERSON
    J.L. BORGES

    1. Saúl:
      Sin duda Emerson leyó a Montaigne y Borges a ambos, El soneto dedicado a Emerson es complejo: lo leo y releo: aumentan las dudas.
      Gracias,
      Arnoldo

  3. Tal vez la clave se pueda encontrar en el denso volumen, mas no voluminoso, EL OTRO, EL MISMO del cual forma parte el soneto. Saludos.

  4. Saul,
    Gracias por lo datos, no creo que música y poesía sean «como»; más bien la poesía tiene musicalidad y la música contiene algunas dosis de poesía. Un tanto enredada mi idea, pero, así lo veo.
    Leeré el volumen que sugieres.
    De nuevo, gracias,
    Arnoldo

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