Reciclar es un término quasi nuevo. Ante un planeta agotado y desvalijado por tanta destrucción como el “nuestro”, fue necesario crear un término, reciclar, cuyo mensaje, entre otros, es “crear conciencia”. Signifique lo que signifique conciencia, su esencia, su vínculo colectivo, es imprescindible. Recurrir a ella en tiempos crudos ha sido y es costumbre.

Ilustración: Raquel Moreno
Las comillas siempre han sido buenas compañeras. Amortiguan el peso de la realidad. Las palabras entrecomilladas dicen casi todo, no todo. Me defiendo: “crear conciencia” es necesario; de ahí la iniciativa de los grupos ecologistas preocupados por la enfermedad de nuestro hábitat, por las amenazas sobre la estabilidad de la Tierra. De ahí la palabra reciclarme. Reciclar, reciclarse, reciclarnos debería ser una forma de ser, una escuela, una materia obligada en los primeros años escolares e incluso una forma de vida:
Reciclarse: reinventarse/redescubrir/repensar.
Reciclarse: modificar/sumar/restar.
Reciclarse: reescribir/borrar/ reescribir.
Reciclarse: a lo largo del tiempo uno muere y nace infinitas veces.
Reciclarse: nacer y renacer tantas veces como sea necesario. Ese es uno de los retos: encontrar los ingredientes necesarios gracias a los cuales es factible imaginar senderos otrora desconocidos. El statu quo, la inamovilidad o la ausencia de compromisos dañan. Pese a las ideas espetadas por organismos internacionales, por Trump y sus más de sesenta millones de seguidores, por China, “ahora tenemos el derecho de contaminar”, la grotesca realidad contemporánea es testiga de las fracturas de la humanidad cada vez más escindida, así como de las in crescendo patologías de la Tierra. Reciclarse puede aminorar un poco los daños.
Entiendo, tras repasar la(s) vida(s) de algunas personas, sobre todo seres resilientes, que dentro de una misma persona habitan más personas. Unas son amigas entre sí, otras son enemigas. Unas viven una existencia plana —caducan—, otras suben y bajan —renacen—. Las segundas se reciclan. La mutabilidad del mundo y de los seres humanos es tan o más vieja que la historia de la humanidad. Todo es distinto: el mundo de ayer y el de hoy difieren (se reciclan). La humanidad de hace un siglo y la de hoy son distintas (se han reciclado).
Antoine Lavoisier dijo: “Nada se pierde, todo se transforma”. Lavoisier lo predijo: todo es reciclable. Hay quienes aseguran que incluso Dios, al observar algunos sucesos humanos y otros propios de la Naturaleza, fue cambiando. Dicha idea, a pesar de mi agnosticismo, me gusta. Transmutar es necesario. Reciclarse, tal y como dicen los estudiosos de la Biblia cuando reflexionan sobre los movimientos divinos, implica, aunque duela, aunque pese y cuestione, “ir más allá”.
Desear y mover puede desencadenar sufrimiento. Quienes imaginan y buscan padecen más que quienes no imaginan. Reciclar exige imaginar. El mundo de hoy exige renovarse. Hoy se agota hoy. Mañana queda cerca. Las acciones de seres resilientes tienen la facultad, si no de cambiar su entorno cercano, sí de sugerir posibles vías para mejorar. Ese grupo entiende los significados de la palabra reciclarse. Esas personas deberían acudir a las escuelas primarias a platicar con los pequeños acerca de la obligatoriedad de reinventar los caminos de nuestra especie.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
RE-INVENTARSE mejor que reciclarse. RE-UTILIZAR, mejor que reciclar. Excelente -como siempre-.
Mil gracias Sylvia, mil. Y si: RE-INVENTARSE, y sí RE-UTILIZAR: ¿cómo vencer a los dueños del mundo?, ¿cómo hacerles saber que todo se acaba?
Saludos,
Arnoldo
Hace aproximadamente 50 años Eduardo Galeano escribió «mucha gente pequeña , en lugares pequeños ,haciendo cosas pequeñas ,puede cambiar al mundo .
Creo doctor la idea es empezar y hacer lo que cada uno puede hacer en torno al cuidado del planeta,
nuestra tierra sufre y pocos la cuidan .
saludos
Gracias por tu interés Claudia. Galeano ya murió, sus ideas perviven, y no sólo perviven: son una suerte de urgencia ética. La Tierra, su salud, depende de nosotros. Con la ralea política diseminada por doquier…, ¿qué hacer?
!!!Sumemonos a Galeano!!!
Gracias por tu interés,
Arnoldo
Que cierto eso que dice que dentro de una persona habitan otras personas: Kissinger decía de Nixon, que podía ser generoso llegando a la renuncia, y a la vez un paranoico que veía enemigos en todas partes. Borges recordaba la honestidad de Giovanni Papini que en su juventud rechazo la religion (fue demonólogo) y al final de su vida un estridente cristiano: «Honestamente, pudo creer en tesis contrarias» recordaba. No me opongo a reciclar, ni a reinventar, pero también debe aceptar la complejidad del ser humano, en este mundo que pide mas ser unidimensional. Gran texto, bellamente escrito, mi Dr Kraus (Disculpe la confianza)
Gracias querido Samuel, ninguna disculpa, aprecio su lectura inteligente y su afecto. Estoy de acuerdo con sus señalamientos, los suscribo. Los seres unidimensionales, o «El hombre unidimensional» del cual hablaba Marcuse no tiene cabida en el mundo actual. Veamos a quienes rigen el mundo: son, amén de unidimensionales, idiotas en extremo. La idea de reciclarse es una invitación para reinventarnos. Eso es todo.
Abrazo agradecido,
Arnoldo