Este año es bisiesto. Un día más bajo la égida de COVID-19. Un día más para reflexionar acerca de la(s) pandemia(s). El mundo lleva años enfermo. Los intentos de librepensadores por aminorar las numerosas patologías creadas por nuestra especie fracasan. Pesa más la cofradía de lo putins, los bolsonaros, los trumps y los etcéteras: me doy el lujo de pluralizar etcétera.
Las noticias acerca de la pandemia se reproducen sin cesar. Todas malas. Conviene, para contrarrestar un tanto la pandemia del miedo, hurgar acerca de los interminables dilemas de la humanidad y las razones/sinrazones de las enfermedades del mundo. Recurrir a la ética es necesario. Si bien no resuelve muchas situaciones, invita a cavilar y a fomentar la conciencia. Ofrece miradas sensatas, discursos alejados del poder.

Ilustración: Alberto Caudillo
Carneádes (214 a. C. – 129 a. C.) fue un filósofo griego director de la Academia. Escéptico y contrario al dogmatismo mantenía posiciones interesantes. Afirmaba que ni la certeza absoluta ni la incertidumbre total eran factibles. En problemas éticos, dicha noción es, con frecuencia, válida.
En ética, la tabla de Carneádes se utiliza para dirimir entre la noción de defensa propia y el asesinato. El filósofo griego lo explicó por medio de una situación hipotética:
Dos marineros, A y B naufragan. Ambos ven una tabla la cual puede ayudar sólo a uno de ellos. Los marineros nadan. A llega primero. B lo empuja. A se ahoga. Más adelante B es rescatado. Se salva. ¿B debe ser acusado de asesinato o debe asumirse que actuó en defensa propia?
La tabla de Carneádes no se aplica en forma directa a la pandemia actual. Sí se aplica a las enfermedades del mundo. La supervivencia del ser humano, de la sociedad y de la Tierra es tema central de la bioética y eje de sus quehaceres. La salud de nuestra casa, la Tierra enferma será tema crucial para los jóvenes que ahora viven la pandemia. El ejemplo de Carneádes versa sobre dos personas: pueden ser cuatro, ocho, dieciséis y así sucesivamente. El caso puede y debe extrapolarse a la sociedad global: al agua, a las tierras, a los empleos, a la pobreza, a todo lo que tenga que ver con la supervivencia del ser humano y de la Tierra.
Para sobrevivir —¿exagero?—, los niños y jóvenes de hoy tendrán la obligación de discutir ése y otros ejemplos. De otra forma no será posible celebrar muchos años bisiestos.
Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.
Dejará una huella permanente lo que estamos viviendo en la actualiddad ? O superado el problema se olvidarán de la pesadilla que hoy experimentan? Marcará por igual a ricos y pobres ?. No es esta la única vez que la humanidad a vivido algo semejante y…… realmentee ha sido de utilidad para mejorar la calidad humana con base en la experiencia vivida .?. Yo creo que no .La humanidad está en decadencia. El dinero y el poder borran de la memoria las peores atrocidades. Ojalá me equivoque
Hola querida Gabriela,
Pues…, lamentablemente no creo que te equivoques, somos una especie devoradora, destructora, sin límites. Tras la pandemia todo cambiará, creo, también espero equivocarme, para peor: con más pobers imposible continuar tan mal como hasta hoy.
Saludos,
Arnoldo
Supervivencia, es una acción, la cual se refleja en poblaciones muy precarias, pero hoy este concepto redunda en cualquier ámbito de la vida . La pandemía es una estrategia más en la vida cotidiana. población debe de crear la medidas necesarias para superar la crisis pandemica.
Estimado Dr. Kraus, Si yo fuera el marinero B encantada le cedía la tabla al Marinero A. Prefiero morir mil veces que ser acusada de asesinato. CARNEADES! Soy de su equipo. Saludos cordiales, BH
Quen Mora,
Cierto, la supervivencia es un reto diario, lo complicado es que para los pobres entre los pobres, ese acto se convierte en cotidianidad. Es ahí donde todo explota Y es ahí donde la «demasiada opresió» puede quebrar todo.
Saludos, gracias,
Arnoldo Kraus
Excelente. El acertijo para MI es fácil responder, si A llegó antes que yo (B) le diría a mi compañero, ni modo, vete, sálvate y si acaso hubiera tiempo búscame. Prefiero mil veces morir a que me acusen de asesinato. Aunque con toda seguridad no habría ningún testigo. Pero los sabría yo. Saludos Dr. Krauss.
José Manuel:
Gracias. Optas por ayudar y salvar antes que ser acusado de asesinato. El acertijo ofrece muchas respuestas. La tuya opta por no vivir acusado de asesinato. Digamos, es una postura tomada desde la «conciencia profunda», y es, por supuesto, una opción muy valida.
Saludos y gracias,
Arnoldo