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Tierra y Naturaleza

La humanidad suele dividirse “en dos”. Ricos y pobres, blancos y negros, explotadores y explotados, seres humanos y políticos variedad I, seres honestos y políticos variedad II —la II es más soez que la I y la I roba más que la II—.

La Naturaleza también nos divide: hay quienes por razones ecológicas o creencias divinas la respetan y buscan cuidarla, mientras que otros, “los dueños del mundo”, la consideran una mercancía al servicio de la humanidad. En esa disyuntiva hemos navegado desde hace años.

Ilustración: Ricardo Figueroa

Acumulado tiempo y destrucción, ecologistas y creyentes en deidades, sobre todo los pueblos aborígenes, han levantado la Voz y advertido acerca de las enfermedades de la Naturaleza. Esas admoniciones son soslayadas e incluso atacadas por grupos creacionistas cuyas doctrinas sostienen que los cambios negativos en la Tierra, tsunamis, terremotos, incendios y maremotos son fenómenos normales y no dependen de las actividades humanas. Mientras los aborígenes consideran que hay dioses en piedras, en plantas y en animales, los dueños de la civilización han atentado sin descanso contra la Naturaleza y se han apropiado de ella.

Explotar la naturaleza es inherente a la civilización occidental. Su filosofía es simple: explotar hoy sin avistar mañana. Preservar la Naturaleza es parte del espíritu aborigen. Sus metas son claras: preservar y cuidar hoy para fortalecer mañana.

Corolario. A la Tierra le preocupa la Naturaleza, a la Naturaleza le agobia la Tierra y a los ecologistas les produce insomnio el futuro de ambas.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

2 comentarios en “Tierra y Naturaleza

  1. Es cierto que durante siglos la naturaleza y el planeta han sido manejados por el hombre sin importar su sostenibilidad, o las consecuencias que se produjeron. Cerca de donde vivo se construyó una carretera hace 60 años para unir la ciudad con el resto del país. La hicieron en medio de un manglar. Tan evidente fue el daño, que se tuvo que diseñar un plan para recuperar lo que se destruyo. Se tardo 5 años en matar el mangle, llevamos 40 y no nos acercamos ni al 30 % de lo que fue hace 60 años. Aunque le echan la culpa al capitalismo, es mas un tema de ambición: ni los soviéticos, ni los chinos mostraron durante mucho tiempo preocupación por las consecuencias ecológicas de sus decisiones. Ahí esta el desastre que fue el mar de Aral en la URSS, o la presa de las tres gargantas en China. Sin embargo, en los últimos años, quizás 25 o 30 años, la humanidad ha entendido que los recursos son finitos, y lo que hay es una tensión entre conservar y desarrollar. Toda actividad humana, tiene consecuencias sobre la naturaleza. Yo, que soy Ingeniero, si construyo una casa en un lote, se que voy a tumbar arboles, destruir hábitats animales. El punto es cuanto podemos hacer sin dañar a los demás y minimizar ese daño. Obvio que la avaricia, la vanidad y la ambición son parte en la toma de decisiones, pero al menos hay mas atencion en las consecuencias de nuestros actos. Al final, son cosas diferentes: Los capitalistas hablan de sostenibilidad; los ecologistas de conservación.
    Una cosa más: Si bien existen cosmogonías aborígenes que están mas atadas a la naturaleza, en muchas ocasiones, el actuar de esos mismos grupos en ocasiones ha sido depredador y contraproducente con la naturaleza. La expansión del Sahara, por ejemplo, se debió en mucho a la técnica de quemar la tierra para cultivarla posteriormente. Un saludo, Dr. Kraus y perdón por extenderme

  2. -,Gracias Samuel, no se extiende, es un placer leerlo. Se me ocurre -en serio. que deberíamos hacer un libro conjunto, diálogos sobre temas afines. Pensémoslo…
    Le respondo. Uno de los promotores de la bioética fue Aldo Leopold, ecologista que vivió en el Sur de EU. A él se debe el Día de la Tierra. Muchos argumentos sabios aportó Leopold. A mediados del siglo pasado comentó, «el ser humano es el cáncer de la Tierra». Han pasado mas de setenta años de su aseveración y no sólo no hemos nada positivo, sino todo lo contrario: cada vez destruimos más. El término Antropoceno cobra cada vez más vigencia, el ser humano es depredador de la Tierra y de la Naturaleza. El daño que le hemos causado a nuestro habitat, tal y como lo describe con el manglar vecino a su casa es irreversible. No soy escéptico, soy realista. ¿Qué sucederá en el futuro?, ¿cómo será la vida -la Tierra-, en 20 o 30 años? Preguntas urgentes y necesarias sobre todo en tiempos covid. La pandemia, por supuesto, no es gratuita. Pensemos. ¿cuánto tiene que ver la destrucción de la Naturaleza con la emergencia de este virus? En fin, demasiado escepticismo el mío.
    Saludos cordiales y gracias,
    Arnoldo

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