Ya lo he dicho: políticos, salubristas, economistas, científicos y otros no enunciados se vanaglorian cuando hablan sobre el incremento en la esperanza de vida. Se vanaglorian, se ufanan, y mienten: ser viejo en el Primer Mundo es difícil; privan abandono y soledad. Ser viejo en países pobres no es problema: la mayoría de los ancianos fallecen antes que en países ricos.

Comparto algunas razones médicas, reales, sobre la vejez. Acompaño las razones de una inquietud: si durante la vejez la calidad de vida, no sólo por la carga de las enfermedades, sino por abandono, soledad, desatención médica y social son situaciones constantes, “algo” anda mal. Ese “algo” debe modificarse y esos “algos”, vide infra, merecen respuestas de quienes ofrecen gloriosos discursos por el incremento de la esperanza de vida:
1- En las unidades médicas los viejos suelen ser tratados de otra forma porque se considera que su edad no merece demasiados esfuerzos.
2. La disminución en las expectativas de vida y en los pronósticos, no siempre “malos”, de las enfermedades, se consideran factores negativos.
3.Lo mismo sucede con otras causas: alteraciones intelectuales, disminución en la calidad de vida y menor participación social son también consideradas circunstancias negativas.
4. Debido a los enunciado de los puntos dos y tres, los viejos reciben otro tipo de tratamientos, muchas veces inadecuados, cuyo resultado es ominoso: se incrementan sufrimiento y morbilidad.
5. Ejemplo. En Estados Unidos, a pesar de que algunas terapias diseñadas para tratar infarto agudo del miocardio —trombolisis—, cuyos resultados han demostrado ser exitosos en ancianos, se proveen seis veces menos que a adultos o jóvenes.
6. Problema frecuente de la medicina contemporánea es la falta de conocimiento de los enfermos. Se considera a la población senil como un todo, lo que excluye a los viejos con buena calidad de vida.
7. Es menester subrayar que si se ha aumentado la expectativa de vida gracias a la ciencia, debería ser obligatorio ofrecer tratamientos adecuados y apoyo a los viejos que lo requieran.
8. Idea difundida es que los viejos no toleran tratamientos agresivos y por ende no se les ofrecen. Leo en una revista estadounidense (Journal of the American Medical Association): “hay claras evidencias de que los viejos toleran la quimioterapia o la hemodiálisis igual o mejor que los jóvenes”.
9. Debido a los puntos anteriores, una editorial de la prestigiada revista británica, Lancet, acuñó el término gerontofobia: el editor tiene razón.
El incremento en la esperanza de vida debe ser paralelo a dignidad y a calidad de vida. Los avances de la ciencia, y las palabras de los políticos, tienen la obligación de compaginar logros —más años de vida—, con realidades —mejor calidad de vida—.
Apoyo su postura, en especial en punto 1 y 8. Como estudiosa de la bioética realicé una investigación sobre comités internos de trasplantes en la CDMX y uno de los resultados fue una tendencia de los médicos tratantes de que los adultos mayores no se les canalizara al área de trasplante por la idea generalizada de que ya habían vivido mientras que lo más jóvenes tenían mayor expectativa de años por vivir y por consiguiente de aportar a la sociedad. En ese sentido apoyo la postura de la Dra. Liliana Giraldo donde la vulnerabilidad es estructural.
Itzel:
Gracias por tu comentario, comparto la opinión que sostienes en cuanto a la idea de trasplantes en viejos. Y la comparto por la mirada e´tica que ofreces. Si queremos aumentar años de vida, ésos deben contener calidad de vida.
Mil gracias or tu tiempo,
Arnoldo
El Dr. Arnoldo Krauss tiene mucha razón. La discriminación por edad es tan acendrada que pudiéramos calificarla de estructural. Más aún que la discriminación por raza y sexo. Les recomiendo la lectura del texto: Hechos y desafíos sobre el envejecimiento en México, en el sitio web del Instituto Nacional e Geriatria y del Reporte Mundial sobre envejecimiento y Salud de la OMS textos donde se aborda en profundidad esta problemática y más importante: las propuestas de solución. es necesario reconocer que en términos de envejecimiento la edad no importa tanto como la capacidad intrínseca; la apreciación e esta última es el elemento clave en la toma de decisiones y el abordaje terapéuticos.
Gracias mil estimado Luis Miguel, aprecio mucho tu comentario, sabedor como eres de los retos médicos, sociales y humanos de la vejez. Asimismo, aprecio la información que nos compartes.
Recibe un abrazo muy afectuoso,
Arnoldo