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Zweig, Charlie y Snoopy

Stefan Zweig escribió: “No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre”.

En una de las viñetas de Charles M. Schulz se observa a Charlie y Snoopy sentados en un malecón de espaldas a quien observa la viñeta, mirando el mar. Charlie dice: “Algún día me moriré”. Snoopy contesta: “Sí, pero los demás días no”.

Casi podría asegurarlo: Zweig no conoció la viñeta y Snoopy no leyó la idea del gran escritor. En cambio, estoy seguro que la muerte no ha leído al escritor austriaco ni ha visto el dibujo de Schulz. La muerte no sabe ni del historietista ni de Zweig. Ahí está.

Ilustración: Raquel Moreno

Tener conciencia de la muerte es imprescindible. ¿Sirve tenerla? Sí, sobre todo cuando la muerte toca a la puerta. La certeza de su llegada es benéfica para uno y para los seres cercanos. En el occidente medicado, ante la ceguera y falta de sapiencia médica hacia el final de la vida, dicha conciencia es útil y necesaria.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

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Publicado en: Mirar los días

17 comentarios en “Zweig, Charlie y Snoopy

  1. Pensar en ser finitos nos ayudaria más a valorar y la vida . A disfrutar cada minuto que tenemos .
    Gracias dr por sus reflexiones .
    Saludos

    1. Gracias Claudia:
      Menuda y factible tarea: pensar en el día como si fuese el último día.
      Saludos afectuosos,
      Arnoldo

  2. El tema, desde luego, es de todo interesante. Hoy apareció en la edición de El País una historia de enfermedad, muerte, dinero y poder político; es una historia para un escritor a la altura de R. Chandler o de alguno otro grande de la dramaturgía. Como sea hay médicos implicados. La historia se desarrolla entre nuestras élites políticas y económicas. Tal vez sea cierto que la venganza es un plato que se sirve frio. Anuncio: se solicita escritor de altos vuelos.

  3. «Cuando descienda la mano
    habré muerto en mi alcoba
    cuyas ventanas vibran al paso del tranvía
    y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.
    Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,»

    escribió, con mucho de certeza, el poeta colombiano Álvaro Mutis. Vivir cada día como si fuera el ultimo, porque al final, solo soy el dueño de mis recuerdos. Fuera de nosotros, muy poco queda. Hace poco, mi hermana y yo nos repartimos las cosas de mi madre. Lo material lo regalamos; quedaron unas fotos, unos cuadernos, unas joyas, unos accesorios. Pero lo principal, quedo dentro de nosotros

  4. Un día, en medio de las aguas del Danubio, que bajaban rápidas y llenas de bloques de hielo, apareció una lanchacon siete soldados rusos que empezó a hundirse…la lancha se hundía poco a poco y los soldados iban a estrellarse contra los témpanos de hielo…condenados a una muerte segura se mantuvieron en su lancha sin moverse, sin gritar, sin quejarse, sin hacer siquiera una señal; se mantuvieron impasibles, esperando la muerte con absoluta indiferencia, casi temible, en medio de las aguas heladas». Sándor Márai ¡Tierra, Tierra!

    .
    ..

    1. Saúl:
      Gracias Saúl por traer a Marai. El escritor húngaro lidiaba en sus novelas sin mayor problema con la muerte. Sólo tras la muerte de su esposa la idea del final lo acechó, hasta que llegó el día en que cogió su pistola y listo: terminó su vida. Llego a su Tierra justo cuando el disparo estallo en su cabeza. Así la caricatura, así Zweig.
      Saludos afectuosos,
      Arnoldo

  5. Samuel:
    Los versos de Mutis son muy bellos. La última oración de su correo también lo es, «…lo principal quedo dentro de nosotros». Así es, tras la muerte quedan los recuerdos. Y yo sé y todos sabemos, que mientras alguien recuerde a los difuntos la muerte no ha terminado de vencer (recuerdo cuando murió su madre, lo comento en un blog. Y cómo usted sabe le pedí permiso para incluir sus palabras, citándolo, por supuesto, en mi último libro).
    Le mando un abrazo,
    Arnoldo

  6. «Los espíritus discretos no piensan en la muerte.» Dijo Husley. Borges es un poeta crepuscular que frecuento. Tal vez fue un niño viejo y un viejo niño, esto último a juzgar por algunas de sus bromas literarias. No conoció el erotismo. Asī lo dijo. Como elixir me gusta un verso de Pasolini: «amo los datos.concretos de la vida, el sol, la hierba. No sé a donde me llevará todo esto». Digamos que estas palabras las llevo tatuadas desde mi temprana infancia. Huxley dejó este mundo con una.dósis de LSD que su mujer le dio a su pedido. Sandor nos dejó ese testimonio que cité. Es curioso que en Japón estendesconcertados por la baja de suicidios durante la Pandemia. Nos reencontraremos con la vida gracias a las vacunas, es una revolución en la medicina. Los cuerpos se reencontraran con toda su furia: no me sorprendería un baby boom.

    1. Saúl:
      Huxley, pienso, vivió con pasión. Vivió con pasión y así camino por la vida. Quizás para él, aunque eso no tenga que ver con sabiduría ni brillantez, fue más fácil acercarse a la idea de su muerte. Marai es otra historia: su vejez, su soledad y la falta de futuro, lo llevo a suicidarse: el acto terminaría con su sufrimiento. Y así lo hizo. el disparo acertó. No entiendo el comentario sobre la pandemia: no tiene que ver con mi pequeño texto.
      Saludos y gracias,
      Arnoldo

  7. Tener conciencia de la muerte es totalmente imprescindible.. La mente humana es tan compleja que sabemos que todos vamos a morir un día, sin embargo se evita hasta hablar de ello, y cuando nos toca de cerca (por qué a todos nos toca) se vive como algo terroríficamente doloroso, sobre todo si eres Ateo o Agnóstico y no encuentras ninguna fe para sostenerte de ella..
    Desde que mi padre falleció, y pude ver de cerca la muerte, comencé a ver la vida de manera diferente, sin saber cuánto tiempo sería el que yo estaría en esta tierra, así que me decidí a vivir las cosas que quería vivir y transformar en recuerdos lo que me quiero llevar cuando me toque partir..

    Gracias por recordarme esto hoy en tu blog..
    Un abrazo con mucho cariño

    1. Querida Marichu:
      Gracias por tu correo. En efecto, no sólo se habla poco de la muerte, sino, lo que es peor, ni se acepta ni se entiende que en muchas ocasiones es necesaria. Deberíamos aprender de las culturas orientales, del budismo, donde el final de la vida se entiende y se sabe que es parte de la vida. Las religiones judeo/cristianas han invertido demasiado tiempo y esfuerzo para atemorizar a los suyos con respecto a la muerte, de ahí gran parte de la no aceptación de un fenómeno normal y en ocasiones muy necesario.
      Abrazos muy afectuoso y gracias,
      Arnoldo
      Arnoldo

  8. Existe un momento en la vida a partir del cual se empieza a hablar de la muerte y ha llevar la cuenta regresiva. La angustia nunca nos abandona. De aquī el consejo de Huxley y también la poesía crepuscular.

  9. Desde joven, hace años, me he sentido cercana a la muerte y ahora al casi lamerla, me descubro vital y erotizada con su cercanía… lo único que no cambia es el enorme temor a la muerte de los otros, de los demás, de los amados.

    1. Hola Esmeralda,
      Gusto encontrarte por acá. Comparto palabra por palabra tus ideas. El miedo a la muerte proviene, en ocasiones, por la perdida de los seres queridos. En tres o cuatro meses aparecerá un libro intitulado «Suicidio», donde veinte autores reflexionan al respecto.

  10. En el comentario anterior no señalé que leer tus textos me ha acompañado en mi cercanía con esa gran presencia, que ayudas a digerir. Gracias!

    1. Gracias querida Esmeralda, aprecio mucho tu comentario, y, ¡caray!, que suerte acompañarte.
      Quizás podrías leer «La morada infinita. Pensar la vida, entender la muerte» (editorial Debate). El tema central versa sobre morir con dignidad.
      Saludos muy afectuosos,
      Arnoldo

Comentarios cerrados